Breves consejos

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Christian Alberto Estrada Hernández, vicepresidente del Seminario de Cultura Mexicana,
Corresponsalía en Orizaba.

Solo quien deja aconsejar se puede transformar.
En cada paso que se da, se deja una huella, una forma de trascender. Un bosquejo de lo aprendido y una pequeña enseñanza del enorme universo que nos abraza. Conocemos lo que otros comenzaron y dejaron pendiente, al atrevernos a buscarlos crecemos.
El consejo desde antaño ha estado con nosotros como fiel compañero, de su mano podemos tocar lo inalcanzable y mirar con los ojos de otros lo que está detrás de las nubes o más allá de los luceros o las estrellas. Hablar con ellos nos permite no equivocarnos, no empezar sin aliento para trazar en el lienzo la obra creadora que transforme el entorno.
A ellos se aspira y se les encuentra por decisión propia. Busquemos el consejo en los libros, en las personas, en todo aquello que inspire y brote conocimiento. Un proverbio hindú refiere: un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido un corazón que llora. Francis Bacon decía: La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil; el escribir, preciso. Miguel de Cervantes comentaba: el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho.
En estos breves consejos encontramos el respeto por el libro, viéndolo como el espacio en donde el autor nos compartió sus saberes haciendo la invitación a no cerrarlos a mantenerlos abiertos en todo momento, a ver en sus páginas el fortalecimiento del alma sin poner en riesgo el corazón.
Al darnos cuenta que como buena compañía nos hace integrales, porque en donde nos paremos seremos capaces de emprender un dialogo y escribir fundamentada y ordenadamente una idea.
Porque como en El Quijote los libros son capaces de llevarnos a otros mundos y los consejos dados dependerá de cada quien como encauzarlos, como caminar con ellos el sendero, como crecer, como aprender a aprender y a fortalecer el ser. Los consejos se forjaron en subidas y bajadas, con aciertos y desaciertos, aprendizajes y errores, mismos que perfeccionan el quehacer humano.
Hace más de veinte años comenzamos la carrera de derecho, encontramos en nuestro amigo y miembro distinguido de la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, de esta Ciudad de Orizaba, el doctor José Antonio Márquez González, de quien sus breves consejos que permiten a todo estudiante, no solo de derecho, caminar con pies firmes, hablar con voz fuerte para mirar de frente y enfrentar las adversidades y retos de esta etapa de la vida.
Inicio pues. Se aconseja comenzar a practicar la profesión desde los primeros semestres, buscar colaborar en los sectores afines a nuestra profesión para aprender de la práctica cotidiana. Elaborar una lista de tus aptitudes y destrezas. Según tú, ¿En qué crees ser excepcional?, con toda honestidad ¿Cómo te visualizas profesionalmente?
Decide por ti mismo que área de especialización no te gustaría ejercer. Así pues, durante tu carrera, elimina poco a poco algunas opciones: enlista cuales no son convenientes para ti en términos de especialización, lejanía geográfica, ambiente profesional o simple desinterés personal. Tener siempre preparado tu currículum vitae, virtual y en papel. Las oportunidades suelen presentarse inopinadamente y con plazos perentorios.
Haz amigos. Busca amistades estimulantes. Rodéate de amigos que estimulen tu deseo de aprender. En el futuro, estos amigos serán tus colegas jueces, magistrados, litigantes, notarios, agentes del ministerio público, etcétera.
Busca una guía profesional. En momentos de decisión, tu maestro favorito, tu tutor universitario y en general las profesiones de la abogacía, pueden aconsejarte qué camino seguir.
Crea tu propio espacio. Busca un lugar apartado en tu casa donde tengas una mesa, una silla, un pizarrón, papel, nota, diccionarios y tus libros o fotos favoritas. Forma tu biblioteca profesional. Compra poco a poco los libros de texto básicos, diccionario, tus códigos, leyes y la jurisprudencia de la corte. Crea una rutina diario de estudio, con las especialidades de derecho que más interesen, pero también con los idiomas, las humanidades, la historia, la filosofía, la literatura, los viajes, la cultura en general y la superación personal. Aprende técnicas de lectura, de estudio, memoria y en general, metodologías de aprendizaje.
Haz ejercicio físico. Levántate a primera hora y guarda una sana disciplina. Practicar los valores: Sinceridad, responsabilidad, servicio, interés, honradez, pulcritud y entusiasmo.
Por último, sigue sin duda tu instinto y tu olfato profesional. ¡Confía en ti y en el futuro! Déjate aconsejar, déjate llevar por la mano del gran Arquitecto que pensó en la obra. Gracias doctor Márquez por estos breves consejos.

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