Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 10,1-3:

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos”.
Palabra del Señor.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio de Hoy
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Cuando escuchamos las noticias o los comentarios entre la gente, no nos queda más que admirarnos de lo extraviado que se encuentran los hombres. Por doquier se escuchan odios, violencia y envidias. Dios que ha creado al hombre a su imagen y semejanza, que le ha dado un mundo portentoso para que crezca y se desarrolle, que lo ha constituido Señor de la creación, cae víctima de su propia irracionalidad y se va autodestruyendo.
Hoy más que nunca urgen que los cristianos se apoyen en el Señor, que permitan que él los llene de su Espíritu para llevar la luz que sane el corazón de la humanidad, empezando con nuestra ciudad.
Es por ello que Jesús convoca a todos aquellos testigos del amor y del poder de Dios para que irradien su luz en todos los ambientes en donde se encuentren: en el trabajo, la oficina, la escuela, la familia.
La mies es mucha, pero Jesús nos envía a trabajar a ella: perdonando, amando, sacrificándonos por la felicidad de los otros, llevándoles las palabras de consuelo de la fe, invitando a los hombres a volver el corazón a Jesús y apoyarse en él.
Ante la situación de los hombres de hoy no hay otra salvación que Jesucristo. Se pueden hacer muchos pactos, los mejores programas de gobierno, nuevas leyes, pero nada de ello sana el corazón de los hombres y les arranca la violencia y la injusticia del corazón.
Sólo Jesús salva, y lo quiere hacer a través de la Iglesia, es decir, a través de ti cristiano.

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