Pobres de los pobres

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Con el paso de los años uno es más sensible a las tragedias, ya no quiero escribir sobre el tenebroso estado del país, me he propuesto hacerlo sobre el pasado de Orizaba con pretexto del futbol escribir sobre sus barrios, sus calles y la economía popular, lo haré próximamente con entregas.
Por ahora lo obligado son las masacres: el saldo a la fecha es de 75 policías asesinados y 15 militares, me hacen condolerme de las familias, normalmente desfavorecidas, cuando un hijo les informa que va a ser policía en uno de los tantos pueblos de nuestro país.
Existirán los ambiciosos que irán con el afán de hacerse de recursos mal habidos, pero yo quiero pensar en los que van e informan a sus familias que han conseguido trabajo.
Los policías de pueblo son de extracción humilde, con bajo salario, sin seguro de vida y van a jugarse la vida contra una fuerza descomunal de las bandas criminales que están armadas como para una guerra, con los elementos y vehículos más modernos.
En esta sensibilidad también debemos pensar en las familias de los jóvenes que han caído en las drogas que es un paso inmediato para convertirse en sicarios, aún los capos sabemos que provienen de familias con necesidades económicas que no hemos sabido aliviar, del peso que debe ser tener que alimentar familias sin los recursos indispensables.
Cuando nos enteramos que se matan entre las bandas debemos considerar a sus familiares. La mayoría de los muertos son nuestro pueblo malos y buenos, aquí hay que agregar la población civil, los trabajadores productivos que componemos el resto de la población, sean empleados, empresarios o clase media que nos tocan los daños colaterales.
Alguien me dijo y me dijo bien que en un país que no esté en guerra, la noticia de que se ha matado a 14 policías indefensos en una emboscada sería un escándalo mundial y lo peor es que nosotros nos estamos acostumbrando a noticias de miles de muertos al año como si fuera normal.
No podemos achacarle a AMLO todos los desaguisados, efectivamente recibió un país en descomposición con trapacerías y con afán de riquezas, necesitábamos un cambio pero no el que se está dando.
Diariamente por las mañanas nuestro Presidente nos engaña con cifras y nos ofrece falsas esperanzas, sin una estrategia definida.
Si hubiera llegado un gran Estadista con grandes ideas, fincaría las bases en una labor titánica y con verdadera piedad para el pobre pueblo nuestro, para en años enderezar el rumbo y miren lo que nos llegó.

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