Por una buena salud

Guadalupe Martínez Galindo
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Los hábitos que forman nuestra vida cada día, sí pueden cambiarse cuando hay una firme decisión de hacerlo y romper con costumbres que venimos practicando desde el principio de nuestra vida y tal vez en algunos casos practicadas en nuestra familia desde anteriores generaciones, que nunca hemos cuestionado, que tan favorables son para nuestra salud física y mental y que tanto contribuirá a nuestro bienestar modificarlas dejando que nos guíe en este proceso el sentido común, “el menos común de todos los sentidos” . Es el momento de actuar no como practicantes de hábitos impuestos en el ambiente familiar anteriormente quien sabe por quién y comenzar a cuestionarnos que tanto nos ha perjudicado el seguir ciegamente esa inercia.
No hay que tener miedo a romper paradigmas, al qué dirán, sino dejar que sea la razón la que nos guíe. Hace más de medio siglo, un periódico de circulación nacional, cada vez que se acercaba el día 10 de Mayo premiaba a las mares con mayor número de hijos, salían las familias numerosas retratadas en el periódico y varios patrocinadores les otorgaban premios en efectivo o en especie, increíble y absurdo, puede parecerle a quienes nacieron este siglo pensar que quienes vimos esas publicaciones nos asombraba ver parejas que tenían 15 y hasta 20 hijos. Ante los múltiples problemas originados por la explosión demográfica, se hicieron campañas que a través de los años han logrado que el promedio actual de hijos por familia sea 2.7 , no fue fácil pero de una generación a otra se logró.
De la misma forma hay actualmente muchos peligros sociales que se deben de enfrentar en lo individual con inteligencia para disminuir su riesgo y uno de los más alarmantes es el de la obesidad. Le hemos quitado a Estados Unidos el deshonroso primer lugar y lo más inquietante es que la obesidad infantil crece en forma exponencial, condenando a nuestros niños a una vida llena de problemas médicos por enfermedades degenerativas como la diabetes y las cardiovasculares. A pesar de lo grave de la situación, la concienciación por parte de las instituciones gubernamentales es tibia por los grandes intereses económicos a los que se enfrentaría una campaña de erradicación de causas contra los alimentos chatarra y los refrescos.
Es ahí donde tenemos que actuar contra su consumo en lo individual y en lo familiar que son nuestros campos de acción, pero si todos luchamos contra ellos sí podremos lograr mejorar la salud de nuestra familia y prevenir males mayores. Partamos de la base de que la ingestión de comidas y bebidas siendo una necesidad para proporcionar a nuestro cuerpo los nutrientes que requiere para su desarrollo y mantenimiento, es la inteligencia lo que va a seleccionar lo que debemos consumir. Proteínas, Carbohidratos, grasas y vitaminas, ya sabemos que son los grupos necesarios para la salud. las proporciones corresponde a un nutriólogo prescribirlas en cada caso y como bebida por excelencia el agua natural.
Pero es innegable que parte de la idiosincrasia mexicana, la gastronomía se ha cultivado desde la época prehispánica. Dice la historia que a la mesa del emperador Moctezuma se llevaban cada día 200 platillos diferentes para que tomara lo que quisiera y en la cantidad que deseara, no es por tanto extraño que sin llegar a ese número la limitación en la ingestión de alimentos sea parte de nuestra forma de vida. Por eso principalmente somos el país con más obesos en el mundo. Los invito a que prueben cuanto antes a servirse medias raciones de las que acostumbran y persistan en esta práctica y en breves días comprobarán que se acostumbran a comer menos sin resentir la disminución, coman despacio y en bocados pequeños, se van a sentir mucho mejor y a beber exclusivamente agua natural. Su estomago y su bolsillo se los va a agradecer y Tehuacán volverá a ser una ciudad de gente saludable.

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