La risa, remedio infalible de villanos

Tomás Setién Fernández

El filme Guasón merece toda una hilera de grandes premios, abriendo la brecha de manera intensa, dramática e impactante, sobre la galería de los peores villanos en la historia del séptimo arte.
Película con disfraces de payasos, que siquiera en Ciudad Gótica se convierten en los reales vengadores del pueblo jodido y oprimido por falsos políticos como el padre de Bruno Diaz, alias Batman, que para dicha del relato apetecido con los puños crispados y amarrados a doble nudo sobre la butaca, aparece bien poco, como un niño al cual El Guasón le dedica el viejo truco del ramo de flores, y sobre todo contemplando en la parte final de la impactante historia, el asesinato de sus padres por un payaso salido del ejercito de liberación del pueblo.
El Jocker es sabia y violentamente interpretada por Joaquin Phoenix.
Logrando una introducción interna a la locura de características eternas, obteniendo una revancha sobre un mundo enteramente violento y carente de la mínima piedad contemplando un traje de payaso, trabajo del personaje central de un filme enteramente inquietante, en donde el Jocker luego de golpizas dadas por niños, y adultos pertenecientes a un ridículo grado supremo, acciona su revólver luego de haber permitido golpes demoledores sobre su mejilla derecha e izquierda.
Sus primeros tres crímenes en un vagón del metro le da el aire suficiente para convertirse con su eterna carcajada, enfermedad que lleva desde niño, en el prototipo de un pueblo, en donde el propio padre del que será tiempo después el Hombre Murciélago, compara a las clases humildes y sin dinero como reales payasos de un circo de algo mas de tres pistas.
Poco a poco se conocerá el martirio que desde niño adoptado ha llevado El Guasón, en manos de una madre de utilería, víctima de locura colectiva, siendo violado desde pequeña edad por los amigos de la que lo llevó a un hogar lleno de complejos, culpas y pecados mortales.
La escena culminante del Jocker llega cuando asesina en pleno programa a un conductor que se ha burlado públicamente de él y de sus chistes, iniciando eso una rebelión que fuego, muerte y desolación, cuando Batman todavía andaba en las calles con el pantalón corto.
Quedando para el perenne recuerdo la expresión y gesto del villano, cuando contempla mal herido la destrucción de su ciudad, solo para proceder a mover sus dedos sobre su rostro, para hacer aparecer ahora si su sonrisa mas cruel y violenta de su historia.
El final de El Guason en donde el actor Phoenix bien merece ser postulado para el Oscar a mejor actor, mucho nos recuerda al epilogo de aquella cinta colosal de Luis Buñuel “El, en donde un orate Arturo De Córdova en pleno paroxismo de una locura llegada por celos infundados de la fidelidad de su esposa, danza de igual manera que el Jocker en una sinfonía que parece no tener fin ni de encontrar un pleno reposo al mundo de la violencia.
Combinando melodías legendarias como Sonríe (Charles Chaplin) y en Donde están los payasos (cantada por Frank Sinatra) con el poutpurri del crimen, la venganza y la plena locura.