Triunfa Chivas sobre Atlas

Foto: Agencia Reforma.

Agencia Reforma

Guadalajara.- El golazo que anotó Alexis Vega desató al Tomás Boy pasional. Con este tanto, el “Jefe” sacó el pecho, se agrandó, se puso las manos en la cintura y mostró una pose retadora.

Su equipo lo estaba respaldando dentro de la cancha.

Antes del gol de Vega, el técnico rojiblanco tuvo a su banca como un inmejorable refugio. Él sabe que la afición del Guadalajara le reprocha.

Esa animadversión hizo que Boy fuera midiendo el terreno. En todo el primer tiempo, apenas se levantó un par de veces de su banca. Ahí sonreía, pero aún estaba contenido. La primera vez que se incorporó fue al minuto 12 con 48 segundos

Tenía que ganar el Clásico contra el Atlas, de lo contrario, su estancia al frente del Guadalajara se complicaba.

Le alcanzaba para dar indicaciones a Isaac Brizuela, que lo tuvo por su banda. De ahí en fuera, sereno. Iba a llegar su momento, pero aún no.

Desde luego, no era normal, la actitud medidora que tenía.

Antes de salir al segundo tiempo, insistió con indicaciones para Brizuela y mientras que Leandro Cufré se mantuvo en su área, Tomás se agazapaba en su asiento: esperaba el momento, y llegó.

Tras el riflazo de Alexis Vega se desató el vaivén entre su área técnica y su banca, manoteó y dio instrucciones de manera airada, como acostumbra. Una y otra vez, con mucha confianza. Claro, el gol y los olés a favor de su equipo lo llenaron de confianza y le ayudaron a desahogar muchísima presión.

Todo el plantel festejó el gol en el tiro de esquina, pero Boy quería más, justo en ese momento mandó llamar a Antonio Briseño: “¡concentra y calma!”, eso fue lo que le pidió.