Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 6:46-49

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor‘, y no hacen lo que yo les digo?. Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.
Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida”.
Palabra del Señor.

La Palabra de Dios no son consejos morales ni palabras sentimentales que busquen conmover nuestras fibras emocionales, sino que son caminos de vida que Dios nos propone seguir. Implican el arriesgarse a caminar por criterios, valores, lógicas tal vez a las que no estás acostumbrado. Pero Dios conoce muy bien la naturaleza del hombre, y sabe que tu felicidad pasa por caminar por donde él te propone.
Es por ello que escuchar su Palabra con lleva el obedecerla, el no quedarse pasivo ante su voz sino caminar por sus sendas. Cuando el hombre se resiste hacerlo, al momento de las situaciones difíciles como la muerte de un familiar, la quiebra de un negocio, o los momentos de crisis o dificultad de un hijo, no podrá tener una explicación ni la tranquilidad necesaria para asumir las decisiones que se necesitan.
Es por ello que te exhorto a reflexionar sobre cuáles bases estás edificando la vida de tus hijos, ¿sobre el dinero, sobre el orgullo y la prepotencia o sobre Dios y su Palabra?
No te limites a leer la Palabra de Dios, ella te invita a ponerla en práctica, lo cual significa “amar a Dios sobre todas las cosas”, sobre todo aquello que es importante para ti en tu vida cotidiana.

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