Recuerdos del padre exorcista

Ana De la Luz
El Mundo de Córdoba

Como un padre humanitario, sensible y con gran vocación sacerdotal es como las tres religiosas que estuvieron al pendiente del padre Lino Larios Pastrana, los últimos veinte años, lo recuerdan.
A unos días del fallecimiento del párroco, las hermanas abrieron su corazón y relataron algunas de las experiencias compartidas con quien fuera Vicario Penitenciario y el principal exorcista de la Diócesis de Córdoba.
Alejandra Sánchez Loyo, Manuela Hernández Molina y Ricarda Juárez Ochoa, Siervas de Nuestra Señora de la Soledad, son las monjas que dedicaron su tiempo para que el padre Lino viviera en armonía en el calor de un hogar.
Allí, en el departamento situado a un costado de la iglesia de San Antonio de Padua,y donde fue habilitado una especie de ascensor para facilitar al sacerdote el acceso a su morada terrenal, esperaban las tres religiosas con la emoción por evocar aquellos momentos especiales con el padre Lino.

‘Secreto de Dios’
La hermana Ricarda cuenta una anécdota que atesora en su corazón. Se trata de la vez que fue a visitar a una enferma, hermana de una de sus amigas.
A medio camino rumbo a Tlacotengo, el padre Lino le indicó que irían a ver a ”Vicky“ que estaba muy enferma pero lo extraño es que ni la doctora sabía el nombre de la mujer. Una vez al llegar, la enferma que estaba amarrada, se inquietó con la presencia del cura.
”El padre le habló, la desataron y platicó con ella. Le dijo que le llevaba un poco de paz, confesó a los papás y a la hermana. De regreso, le dije que de dónde conocía a esa tal Vicky y él me dijo que en el hospital pero no recuerdo que él haya estado en un hospital pero al insistirle cómo supo el nombre, sólo me dijo: secreto de Dios, ya no preguntes más“.

‘Estás embarazada’
La hermana Alejandra, quien acompañó al padre Lino en sus últimos cinco años de vida, recuerda la historia de un matrimonio que había intentado fallidamente convertirse en padres.
”El padre le dijo a ella: ‘No te preocupes, ya estás embarazada’ y entonces la muchacha se quedó con esa idea pero incrédula pues ya se había hecho estudios y nada. Para salir de dudas fue al laboratorio, se hizo la prueba y ciertamente estaba embarazada. El padre también le dijo que iba a ser una niña y así fue“.
‘Un diablote’
La hermana Manuela comparte una experiencia que vivió con el padre Lino en su faceta de exorcista:
”Era un joven de complexión muy delgada, de unos veinticinco años y cuando el padre iba llegando para entrar a la casa parroquial, el muchacho empezó a gritar: ‘¡Ya vienes a atormentarme hijo de Dios! ¡no quiero que vengas a atormentarme, vete!’”
El muchacho estaba envuelto con una alfombra, amarrado y sostenido por unos siete hombres de “buen tamaño”. Era prácticamente imposible que el joven hubiese visto al padre, antes de que éste se acercara a él.
“El padre hizo el rito del exorcismo que es en latín y pudo liberar al joven y sanarlo. Pidió que lo desataran y le dieran agua. Después el joven le vino a dar gracias por haberle sacado a su diablito pero el padre le dijo: ‘Era un diablote’”, relató.