Los Clásicos

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Estos clásicos en el futbol mexicano rentado son de verdad, y no camuflados por la indigna y a veces hasta torpe mercadotecnia, por lo cual Atlas recibiendo al Guadalajara, y América haciendo lo propio con Pumas, deben de mandar por delante un par de encuentros de garra y a lo mejor hasta de muchos goles, teniéndose que hablar en cuestiones de antigüedad lo máximo que significa en la Perla de Occidente, los agarrones entre los chicos de la Academia y las Chivas Rayadas, habiéndose iniciado la guerra de guerras en la ciudad de Guadalajara entre esos dos tradiciones conjuntos en el año de 1916, por lo cual se esta hablando del aniversario 103 de esa clase de cotejos, habiendo arrojado un empate a cero goles.
Es más los rojinegros marcaron jettatura y pauta al propio Guadalajara, sobre todo en la que fue su mejor temporada, la marcada por los años cincuenta y cincuenta y uno, que le permitió golear a las Chivas cuatro por nada, además de obtener el cetro de liga, su único título en ese tenor, precisamente volviendo a ganar al Guadalajara, uno por nada en la cancha del Parque Oblatos, con aquel gol del tico Edwin Cubero, luego con el paso de los años todo cambiaría, ya teniendo el equipo del Atlas más de sesenta años de no cantar el alirón respecto a un campeonato de Liga.
También hablar y redactar del odio eminentemente deportivo que existe entre América y Pumas, nos llevaría a casi declarar una tercera Guerra Mundial, no sabiéndose propiamente cuando comenzó todo ese antagonismo que en muchos casos ha rayado con hechos mortales, como cuando murieron varios aficionados al venirse abajo una de las puertas de entrada al Estadio México 1968, con motivo de un partido de final de liga que terminó paradójicamente cero por cero.
Habiendo celebrado su primer cotejo Pumas y América el primero de julio de 1962, siendo los azul cremas el padrino del equipo universitario en su debut en Primera División, venciéndolos dos por cero con los goles de Moacyr y Toño Jasso.
Jurándose y perjurándose que la actuación de un árbitro, el ya ido de la profesión a Dios Gracias, Joaquin Urrea fue el causante del odio a veces más allá de lo deportivo entre América y Universidad Nacional Autónoma de México, debido al gran regalo que entrego de rodillas y a los pies de los ahora apodadas Águila, en la cancha del estadio de la ciudad de Querétaro en el partido de desempate yendo en juego el titulo de liga, adornado con un gigantesco moño azulcrema, que entrego al controvertido pero también querido equipo de Televisa.
Hoy no debiéndose apostar ni lo negro de una uña, debido a la falta de palabra de honor de los equipos militantes en la Primera División, mejor a esperar que el doble espectáculo valga la pena.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz