Somos personas violentas, buscando la paz social.

Carlos López Méndez
[email protected]

Hemos normalizado la violencia al grado que al escuchar de asesinatos, o robos inmediatamente nos viene a la mente que ha pasado cerca de nuestras casas y estamos esperando que no nos suceda en algún momento, ya no nos asusta saber que han matado o asaltado de nuevo, esto se da por que en vez de ver hechos aislados lo vemos como un fenómeno que está pasando en todo el país, nos exaltábamos por el hecho de que le han sacado los ojos a un perro o por lo que han quemado, un hecho que es reprobable y lamentable debido a que es un animal el cual no tiene manera de defenderse, y en las noticias en redes sociales podemos leer comentarios agresivos los cuales decían “ojala y quien lo haya hecho le pase lo mismo”, “si yo lo encontrara le haría lo mismo para que sienta lo que sintió el animal”, “gente enferma espero y alguien le haga lo mismo”, y sin fin de comentarios que entonces me pregunto ¿no es la misma violencia, la que vemos por este acto que nuestras palabras? Nos hemos vuelto verdugos de todo hecho e incitamos a la violencia pero al mismo tiempo aborrecemos cuando se vuelve realidad, cuando a una persona la matan los primeros comentarios que podemos leer “qué bueno una rata menos”, “de seguro andaba en malos pasos”, “a nadie lo matan porque si”, y seguimos viendo lenguaje de odio y violento.
Sin embargo cuando le pasa a alguien cercano sabemos y entendemos el dolor que se puede llegar a sentir por un acto violento, hemos dejado de ser empáticos y nos hemos vuelto jueces y verdugos al mismo tiempo, en el cual juzgamos y naturalizamos la violencia cuando es un acto de tantos que pasan e incitamos a los demás siendo los verdugos de las personas que son susceptibles al esperar el momento adecuado para sacar todo ese enojo social que existe, actuando de manera impulsiva y violenta. En realidad podemos creer que la violencia social se va acabar cuando somos personas individuales que tenemos un lenguaje totalmente violento expresándonos con groserías todo el tiempo, evitando ser empáticos con las personas que están sufriendo una perdida y satanizando a todos los que mueren, siendo nosotros lo que impulsan los video juegos de asesinatos en niñas y niños, no teniendo la discreción para hablar con palabras fuertes cuando están niños presentes, tratándolos a golpes con insultos u apodos. Los movimientos sociales de furia y enojo no van a terminar, si no volteamos a ver qué es lo que está pasando en casa, con mis hermanos, hijos, sobrinos en los cuales los ínsito a pelear y veo gracioso que sus primeras palabras sean puto o puta, en donde cuando en vez de buscar resolver conflictos en realidad rebaso cualquier autoridad y busco la violencia. Tenemos que regresar a ser empáticos a tener la unión social en la cual podamos entender cómo actuar ante sucesos delictivos, en buscar una reconciliación con la paz evitando ser violentos.
Tenemos que evitar ser personas violentas, buscando paz.

 

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz.