La ‘rebelión’ de los jefes de manzana

En una ciudad de cuento, del “país de nunca jamás”, sucedió algo extraordinario. Por primera vez, los más de mil jefes de manzana habían comprendido que su papel no era el que les había sido impuesto por el jerarca municipal. Se rebelaron contra la manipulación que de ellos, el ayuntamiento venía haciendo de tiempo atrás. Ellos sabían que su “rebelión” les costaría el cargo honorífico, impuesto por la autoridad municipal.
Su “rebelión”, los llenaba de fuerza al saberse libres de ejercer su voluntad y emitir propuestas y opiniones diversas, atrevidas, irreverentes en beneficio de barrios y colonias de la ciudad. Durante años habían sido sometidos a los designios de la “dictadura perfecta municipal”. Se les organizaba para servir al gobierno local sin permitirles ser portavoces de la problemática real de sus calles, barrios y colonias proletarias. Habían tomado conciencia de su papel cómo representantes de los vecinos del lugar y, no cómo simples burócratas al servicio del poder en turno.
Esa noche tormentosa se habían reunido, en el patio de la casona casi en ruinas, de uno de los implicados. Todos atentos a la proclama departían la forma como plantear su “rebelión” en la ciudad. Sabían que su derecho emanaba del pueblo y no de la auscultación simulada que cada vez, los funcionarios municipales hacían de ellos. ¡Habían tomado, por fin “conciencia de clase” los más de mil jefes de manzana de una ciudad cualquiera! Una ciudad que nunca existió, porque se la habían apropiado unas cuantas familias millonarias del lugar. Los jefes de manzana preparaban la “rebelión” y corregían los escritos que, al otro día, revelarían a los vecinos y colonos del lugar. Ya no serían engañados por falsos proyectos de mejoras en sus barrios, que nunca llegaban o que llegaban muy caros. Ahora ellos tomarían el control de su propia realidad. La ciudad sin nombre, esperó paciente las proclamas de “rebeldía” y, quedó complacida en tanto las escuchó, al día siguiente.
Los escritos fueron difundidos entre las 87 colonias de la municipalidad, se pegaban carteles en las paredes de las esquinas y en las carteleras municipales. Los jefes de manzana estaban ahora, en los noticieros matutinos de radio, en las redacciones de los periódicos locales, en fin hasta en los mercados de la ciudad, donde el bullicio hacía feliz a al vecindario. La gente que antes, se mostraba perezosa en asuntos de lectura y escritura, ahora leía con asombro el manifiesto de la “rebelión” de los jefes de manzana, el cual decía lo siguiente:
Estimados vecinos y colonos de la ciudad. Cansados de tanta humillación, manipulación y autoritarismo, ahora nos ponemos de pie. Lo hacemos en beneficio de ustedes, pueblo de trabajo que nunca ha tenido nada. No seremos, más cómplices de las burocracias locales, que sólo aprovechan nuestra intermediación con ustedes, para vender ilusiones. ¿Qué hemos recibido en nuestro barrio, colonia y unidad habitacional de beneficio material y cultural? Nada, absolutamente nada… ¡Sólo palabras!
Por ello proclamamos esta “rebelión del vecindario” a todo control que venga del aparato municipal. A partir de aquí, nos damos la libertad de pensar y actuar en la forma que queramos. Nada de pensar según los mandatos del gobierno en turno. Ahora somos libres de hacer o no hacer cosas que nos vengan a la cabeza. No es posible que teniendo tantas necesidades en nuestras colonias, se disponga del presupuesto para obras de “apantalle”, de “relumbrón”, “faraónicas” que nadie quiere, porque no se nos ha consultado, ni cuando se hizo el Plan de Desarrollo, ni cuando nos nombraron de forma autoritaria, por qué no nos eligieron los vecinos de barrios y colonias, en nuestro encargo. Ahora nos rebelamos porque estamos del lado del pueblo, porque somos pueblo y no burguesía “concentradora de riqueza”. (Hasta aquí el manifiesto).
Los jefes de manzana, caminaron por las calles de la municipalidad, llevaban lonas y mantas rotuladas que anunciaban su liberación del yugo municipal. Por primera vez en muchos años, estos hombres y mujeres habían entendido el valor de la libertad y producían una fuerte protesta contra el gobierno municipal establecido. Habían comprendido que el poder, la soberanía radica en el pueblo, por más ignorante que sea. Sabían ahora, que el poder no es de los burócratas que ocupaban los palacios de gobierno, entendían que habían sido manipulados por un discurso de ”dominación“ durante tanto tiempo, que hasta lo veían normal.
Ahora levantaban su protesta y gritaban “indignaos pueblo”. Era tanto el alboroto que la muchedumbre del municipio salió sorprendida para ver la histórica protesta, que en muchos años, décadas no se veía en el terruño. Ahora las calles se llenaban de alegría, la gente gritaba y lanzaba sus sombreros al aire. Unos hasta cohetones tronaban. Todo era alegría y entusiasmo por haber recobrado la libertad de elegir a sus jefes de manzana. Unos y otros se daban ánimo, para no volver la mirada al pasado. Era increíble lo pasó semanas posteriores a la fecha de la rebelión.
Los vecinos dejaron de ser sumisos, acobardados, miserables, ahora tenían dignidad y sabían defenderla. Las campanas de las iglesias las tocaron día y noche los sacristanes rebeldes ante la furia de los párrocos, que no podían creer lo que pasaba en el poblado. Los feligreses se les habían salido de control, ahora eran autónomos, pensaban por sí mismos. ¿Qué podían hacer al respecto?, absolutamente nada.
Cuando un pueblo toma conciencia de lo que vale, no da marcha atrás ni se deja dominar nuevamente. Es la ley de la naturaleza terrenal. Los dominadores sabían que perdían el control del pueblo explotado, ahora ¿qué podrían hacer?. Fue la rebelión de la “comuna veracruzana”, la habían iniciado los jefes de manzana y ahora cundía por toda la entidad…
Esta fábula, vecinos, nos enseña cuan poderoso es un pueblo que reconoce su fuerza en sus derechos, que entiende que el poder real, no radica en los gobernantes sino en el mismo. Ojala este cuento corto sea de su interés, atentos lectores de Diario El Mundo, cualquier semejanza con la realidad, es solamente coincidencia…
En otros pendientes de la ciudad… Sabemos que los vecinos del barrio de Santa Gertrudis, han realizado con éxito, por ellos mismos, su reunión mensual sobre “Derechos Ciudadanos”. Qué bueno que esto pase en algunas colonias de la ciudad, porqué es significativo de que “algo” está cambiando en nuestro entorno. ¡Felicidades vecinos!…
Vienen las auditorías a municipios veracruzanos de la zona centro de Veracruz, esperamos no haya sorpresas desagradables en los ayuntamientos…
Bien por el informe del Presidente de la República Lic. López Obrador.
Fue sintético y congruente entre lo que se dice y lo que se hace. A Televisa y sus analistas no les gustó, cosa que no es de extrañar. Están molestos porque se canceló el proyecto del aeropuerto de Toluca (gran negocio del PRI mexiquense), que ya tenían amarrado los mejores contratos de obra. El Presidente lo descubrió y lo canceló…
¿Sabían ustedes que la última semana de gobierno de Peña Nieto, este le renovó la ”concesión“ a Televisa, nada menos que… ¡Por 20 años más!, con el fin de que siga manipulando las mentes de los mexicanos? Ojalá el Presidente de México ponga a revisión el contrato de “concesión” y sea justo en la entrega de concesiones a otros medios, que también lo solicitan, como son las “Radios Comunitarias Municipales”.

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