Cruda realidad en Euphoria

Agencia Reforma

La crudeza con la que Sam Levinson, el hijo del cineasta Barry Levinson (Good Morning, Vietnam y Rain Man), retrató a la llamada Generación Z en la serie Euphoria, de HBO, ha dejado perplejo al público y a parte de la crítica.
Sitios como Variety, IndieWire y The Hollywood Reporter alabaron la seriedad con la que aborda ciertos temas, aunque organizaciones como The Parent Television Council la criticó por mostrar contenido adulto explícito, subrayando que en un episodio “aparecían 30 penes en pantalla”.
“La gente se enfocó mucho en palabras como ‘explícito’ o ‘gráfico’, pero creo que eso fue un ardid de ciertos medios para generar tráfico en sus sitios web. La verdad es que la realidad supera la ficción.
”Esta es una serie sobre personas, sobre empatía, sobre jóvenes buscando comunicarse, con dramas y buscando su familia en el mundo. Si eso se les hace grave o polémico, tenemos un problema“, explicó Levinson vía telefónica.
Casi sin planearlo, el creador volcó toda su experiencia con el abuso de drogas y la depresión durante su juventud en un guión que terminaría convirtiéndose en la raíz de la serie que protagoniza Zendaya, como una joven adicta de 17 años que lucha por rehabilitarse en un mundo contemporáneo repleto de drogas, sexo, traumas y redes sociales.
”Las batallas que plasmamos en el show con las adicciones y la ansiedad son cosas que yo mismo viví cuando era joven. Pasé la mayor parte de mi adolescencia en hospitales y centros de rehabilitación.
“Ahorita llevo limpio 14 años y ese viaje, esa lucha para superar mis problemas, es algo sobre lo que quería escribir”.
Cuando estaba por cumplir 20 años, Levinson entró a una clínica para limpiar su sistema de una vez por todas y finalmente poder perseguir su carrera como guionista en Hollywood.
“En parte sí es catártico para mí poder tomar las situaciones de vida que en su momento pensé que eran muy difíciles de superar, todas las batallas internas y convertirlas en algo positivo.
”Invertir todas esas experiencias en un personaje nuevo, ficticio, y emplearlas en una narrativa, sí llega a ser liberador y me enternece. Me gustaría decirle a mi versión joven que algún día mis problemas inspirarían una cosa como Euphoria, que ha ayudado a la gente y con lo cual la audiencia se siente identificada“.