La creación literaria

Embarcadero
La vida suele causar muchos estragos con los amigos… Por ejemplo, Ernest Hemingway y Francis Scott Fitzgerald, escritores norteamericanos, eran amigos entrañables… Antes de los treinta años de edad, Hemingway era famoso en el mundo… Y su estrella continuó escalando, mientras la estrella de Fitzgerald se apagaba… Entonces, “Fitz” (así le llamaban de cariño) tronó contra Hem (así le decían sus cuates) y el demonio de la rivalidad derivó en una enemistad recalcitrante que nunca pudo restaurarse… Lástima, dice el viejito del pueblo, cuando el par de lumbreras nunca pudieron conservar la relación amical… Juntos, habrían sido más grandes…

Rompeolas
La disciplina para escribir era vital en Hem y Fitz… Fitzgerald, por ejemplo, solía escribir ocho horas ininterrumpidas, pero luego, le metía al licor… Hem escribía 6 horas diarias, de las 6 de la mañana a las doce del día, y luego, se iba a su cantina preferida en La Habana y se tomaba unos dos, tres menjules con los amigos, y a las dos de la tarde en punto, se trepaba a su yate para navegar en el Golfo de México… Y retroalimentarse en la creación literaria…

Astilleros
Gabriel García Márquez, quien idolatraba a Hemingway, escribía también 6 horas diarias, de 8 de la mañana a 2 de la tarde, y de 2 a 4 pm comía con la familia y los amigos, y de 4 a 6 pm leía periódicos y libros, y de 6 a 8 pm revisaba lo que escribía en la mañana, y de 8 a 10 pm cenaba con los amigos, y a las once de la noche, a más tarde, se acostaba… James Joyce, el otro gran escritor, escribía once horas diarias…

Escolleras
Otra disciplina llevaba Juan Rulfo para escribir… De día escribía el mayor número de horas posible… Pero de noche, igual que Penélope tejiendo de día y destejiendo de noche, destruía de noche lo escrito en el día… Era, pues, muy exigente…A veces, escribía un solo párrafo en un día porque como John Lennon con sus canciones, entre ellas, “Imagine”, quemaba sus originales por si algún día caía en manos peligrosas… Por eso quizá solo publicó una novela, Pedro Páramo, y un libro de cuentos, “El llano en llamas”…

Plazoleta
Omar Cabezas, el poeta salvadoreño también guerrillero, tenía dos tiempos para escribir… Antes y después de hacer el amor con su pareja… Si escribía antes, los poemas eran intensos y vertiginosos, llenos de ardor… Y si escribía después de, los poemas estaban llenos de ternura y dulzura… En su campaña presidencial independiente al poder, José Vasconcelos pronunciaba discursos políticos incendiarios, y en la noche, dictaba a su secretaria un libro sobre filosofía… Durante un tiempo, cuando estuvo casado con Rita Macedo, Carlos Fuentes la acompañaba a los rincones del país donde filmaba… De día, ella se iba a filmar y Fuentes escribía… Y en la noche se amaban…

Palmeras
En Cuba, Hemingway tenía una finca con treinta gatos (otros dicen 60) y un perro… Y mientras escribía las 6 horas de rigor en un día, su amante en turno, por lo regular, una artista famosa en Estados Unidos, nadaba desnuda en la alberca con una botella de champagne enfriándose a la orilla de la piscina, esperando a Hemingway escribiendo su cuota diaria de mil palabras… La creación literaria, decía Alfonso Reyes, es hija de la disciplina y un escritor ha de teclear como parte de una jornada laboral, igual, igualito, como un burócrata checa tarjeta de entrada y salida…

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