Luchan por sobrevivir Panchita y su esposo

Lucy Rivas A.
El Mundo de Orizaba

Nogales.- Doña Panchita una mujer de 85 años, que a su edad desesperadamente busca la ayuda y el sustento para ella y su esposo, no le dan trabajo por su avanzada edad y por que casi pierde la vista.
En el marco del Día del Abuelo, existen casos de mujeres con corazón aguerrido que luchan por sobrevivir.
Doña Francisca García Islas, es de Nogales, ella y su esposo no ven bien. Él trabajó en los Autobuses de Río Blanco hace mucho tiempo, de ahí le dieron una pensión de 2 mil pesos; en aquel tiempo, recuerda, tenían vacas y borreguitos, ahorita solo les quedan pollitos.
“La bendición de Dios no nos deja y no nos abandona, él tiene más de un año que estuvo muy grave porque padece diabetes y tiene seguro, él sí tiene, y lo tuve internado un mes, y día y noche yo lo cuidaba”, recordó.
“Cuando salió del hospital lo lleve a casa y aquí estamos, pero la verdad es que no tenemos dinero, el doctor me dice que le tengo que dar alimentación especial o algo así, pero no se puede, con lo que puedo compro verduras y hierbitas y soy sincera los vecinos me llevan un platito de una cosa o de otra para comer y así vivimos”.
No tuvo hijos, su esposo su tiene hijos, pero no van a visitarlo, “sólo va una pero le dice que le dé el terreno, yo le digo dáselo, tú y yo de alguna manera en un lugar tenemos que caber ya estamos grandes”, nos contó con lágrimas.
Cuando los padres de su esposo murieron le dieron un terreno; “él les dio un pedacito a sus hijos, pero ya todos casi mal vendieron”.
En su caso, trabajó por años en el servicio doméstico, hoy no cuentan con nada que la ampare para vivir, ha buscado trabajo aunque sea lavando ajeno, pero por su edad ya nadie la contrata además de que está por perder la vista.
Reconoció que hay gente que le ha dicho que deje a su esposo, sin embargo, para ella es única compañía, pero no ve oportunidades para salir adelante más que sobrevivir.
“Lo que él sufre, lo sufro yo, por eso no lo pienso dejar solo”.
Hace tiempo acudió al ayuntamiento en búsqueda de apoyo para obtener lentes, “no veo nada, veo un bulto y eso es lo que me da miedo para pasar las calles, pero bendito sea Dios hay personas que me dicen que va usted a atravesar, yo digo sí, véngase usted y me ayudan, pero si en ocasiones los carros no los veo yo”.