¡Ya es hora de portarse bien!

Juan José Hernández López

Recuerdo muy bien esta frase porque quién en mi vida constantemente la mencionaba era mi mamá cuando me dejaba en la escuela, con la abuela, en la casa de alguien o con alguna persona, quizá porque me conocía por tremendo o porque temía que me pasara algo, aunque de las peores travesuras algunos aprendimos mucho, pero no queda claro cuál es el límite o el alcance del significado de “portarse bien” hoy ha sido una frase repetitiva y que ha relucido en el sector gubernamental a través del Presidente de la República.
Pero, aunque no se conozcan los límites de esta frase los primeros ejemplos se empiezan a generar a través de la convivencia familiar a través de los valores y principios éticos los cuales apoyan a resolver los diferentes dilemas morales que se presentan en el transcurso de la vida, esto repercute directamente también en la parte laboral e incluso política, en esta última esfera aún resulta complejo llevarlo a cabo. Desglosemos estos tres escenarios, el encauce de la familia promueve la primera base para reconocer y diferenciar las acciones positivas y negativas y con esto entretejer la responsabilidad, en el aspecto laboral se refuerzan los precedentes de responsabilidad y ética y se concreta la obligación, sin embargo; el escenario político resulta el más complejo e inestable ya que existe un rezago diferenciado entre la ciudadanía, el poder y la corrupción, incluso estar en contra de las ideas de algunos políticos te criminaliza y en este escenario la cultura de la legalidad se vuelve efímero, por lo que es necesario que la ciudadanía no solo participe sino aprenda a exigir, todo esto trae consigo dinámicas en el seguimiento gubernamental que en ocasiones son olvidadas y que por el contario genera un recordatorio en el cumplimiento al que están obligados y los valores y reglas éticas con las que deben cumplir.
Los antecedentes negativos de los gobernantes anteriores han dejado heridas profundas lo que fortalece la polarización y es donde la atención debe redirigirse y centrarse en la gestión de gobierno a través de un ejercicio de comunicación mutuo, honesto y profundo y no un simple llamado a portarnos bien.
Por ejemplo, la cartilla moral deja muy en claro que “cuando el gobierno (que no es lo mismo que la ley) comienza a contravenir las leyes, o a desoír los anhelos de reforma que el pueblo expresa, sobrevienen las revoluciones” es entonces, donde se amplía el significado de portarse bien, lo cierto es que para definir y aceptar el alcance de lo que se quiere debe efectivamente fortalecerse desde casa y atenderse de manera urgente en el gobierno, que es dónde lamentablemente mayor apertura hay para NO portarse bien, las tentaciones persisten lo que trae como consecuencia la corrupción, que hoy en día no es fácil de afrontar si no existe de manera individual una correcta base moral y ética y esta se complementa con el apoyo y compromiso de todos.
No cabe duda que aunque la frase sigue teniendo un alcance amplio en este momento es necesario recuperar los principios de ética para poder resolver de manera adecuada los dilemas morales que se presentan día con día, para disminuir los objetivos ilícitos y aquellos políticos corruptos que aún prevalecen. Recuerden que la actividad ilícita abarca desde tu casa, escuela o tú trabajo, estés donde estés.
¡Ya es hora de portarse bien!

*Presidente del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal
IGAVIM Observatorio Ciudadano
www.igavim.org

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