Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 19,16-17.20-22:

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”. Le respondió Jesús: “Si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”.
Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?. Jesús le dijo: ”Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme“. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.
Palabra del Señor.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio de Hoy
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Es muy común hoy en día criticar a nuestros jóvenes, con frecuencia se oyen a los padres expresiones como ”hoy los jóvenes no piensan“, ”no tienen criterios“, ”la juventud está muy descompuesta“, etc. Al mismo tiempo llama la atención la proliferación de movimientos juveniles de rebeldía como los ”Chavos banda“, los Neonazis mexicanos, los grupos estudiantiles huelguistas, en fin toda una gama de expresiones que interrogan a nuestra sociedad. Y es que la sociedad adulta no ha sabido transmitir a sus descendientes un auténtico valor por el cual valga la pena comprometer la vida, los padres han transmitido sus valores: dinero, diversión y sexo; no se puede juzgar una generación juvenil que sólo tiene criterios transmitidos por el mundo adulto, valores que no satisfacen sus inquietudes y anhelos más profundo. Es por ello que la juventud es una etapa de búsqueda de algo auténtico que los adultos no han transmitido con claridad.
Esta búsqueda está expresada en la pregunta de este joven a Jesús: ”Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?“, en otras palabras: ¿qué tengo que hacer para alcanzar la auténtica felicidad, para sentirme plenamente realizado?. La respuesta de Jesús es desafiante y llena de autenticidad, pues además de seguir las normas morales le invita a algo más radical y digno de ser experimentado: ”Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dale el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme“.
Antes de seguir a Jesús, el joven es invitado a relativizar lo que tiene como valioso y buscar lo auténtico en Dios; no se puede conocer a Cristo y experimentar la realización si no se arriesga el prestigio, la comodidad, el aburguesamiento, las pretensiones sociales para entrar en el mundo de Dios y quedar en sus manos. Las palabras de Jesús son un reto desafiante para todo joven que no quiera ser un mono de imitación social, sino un hombre auténtico que busca el sentido real de la vida. Nadie puede hacer la experiencia por ti.

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