Recuerdos urbanos.

Por: Oscar R. Cabrera Solis.

Era un domingo de matiné en aquellos días de los años 1957-1960 o función de cine matutino en el llamado cine “Victoria”, después “Tehuacán”, en la todavía calle de la 3 norte, ahora una tienda de artículos para el hogar y banco financiero.
La chiquillería que asistía a la matiné los días domingo, eran de escasos recursos habitaban los barrios de la famosa “Pedrera”, la “Serdán”, “Cruz de Piedra”, “ Las quince letras”; otro barrio de tradición “Tula” y desde luego quienes venían de la región y se divertían en esa mañana de solas esparcimiento.
Las películas que se exhibían, eran dos, con los artistas formados héroes por las acciones de aquellos vaqueros a la mexicana: Miguel Aceves Mejía, Luis Aguilar, Jaime Fernández, Lalo González El Piporro, Flor Silvestre, Javier Solís protagonistas de las películas unas de tantas, El Jinete sin Cabeza, Los Cinco Halcones. Desde luego El Bolero de Raquel del gran Cantinflas.
En esta pequeña remembranza, forman parte quienes también nos hicieron vivir la degustación de diversas golosinas a la salida de la matiné, guardando aquellas monedas de veinte centavos de cobre donde se troquelaba la pirámide de Teotihuacán, las de cinco centavos unas grandes otras pequeñas con la efigie de doña Josefa Ortiz de Domínguez, las de diez centavos color plata llamadas solecitos y las de cincuenta centavos cobre Cuauhtémoc.
Por motivos de economía, no se podían comprar golosinas en la dulcería del cine, por ello, una de las golosinas inolvidables eran las donas, vendidas a las afueras del cine por un personaje de nuestra edad, ganándose así la vida, atendiendo con alegría y amistad una gran tabla, forrada con papel estraza y a su hombro portando una tijera de madera que le servía para estacionar su tabla repleta de donas bañadas de azúcar y polvo de canela. Inolvidable Miguel Ángel “El Donas”, para quien nuestro recuerdo y aprecio ahora que está en la gracia del Altísimo. El formó parte viviente de nuestro entorno tehuacanero, como tantos mas que han hecho singular recuerdo de la vida urbana de aquel añorado, nuestro Tehuacán.

 

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