Intocable por siempre

Tomás Setién Fernández

Ganas inmensas de seguir provocando problemas y disgustos a sus todavía mártires seguidores, la plana mayor del equipo de los Tiburones Rojos del Veracruz sin carnaval ni comparsa, borro el nombre de Tiburones Rojos en su pagina del web, apareciendo ahora simple y llanamente como Club Deportivo Veracruz, situación que para los mas viejos aficionados de los porteños, sonó como a mentada de madre, significando mucho ese mote de guerra que el inolvidable periodista nacido en Paso del Macho, Veracruz, Don Manuel Seyde, ido de esta vida desde hace ya bastante tiempo, le colocó por delante.
Siendo el apodo del equipo Veracruz legendario e histórico. por lo cual no se puede borrar o echar a perder con simplemente ignorarlo, dentro de esas situaciones que se repiten detrás de las decisiones de infaustos directivos, que ignoran que hay cosas y letras que no merecen ser tocados ni con el pétalo de una flor, sumando otro desconcierto y falla total a la larga lista de desaciertos del equipo del Veracruz.
Surgiendo ese inmortal mote de guerra desde el año de 1946 cuando Seyde laborando para el diario capitalino Excelsior, inspirado por la furia de los mares y por aquellos si talentosos e inolvidables jugadores, escribió un apodo que en honor a la verdad es de los mas bellos y emotivos, periodista que aunque el nunca determino tener a un equipo favorito, todo indicaba que su pasión y gusto, se iba a la esquina de los Tiburones Rojos.
Seyde detrás de su columna diaria que se titulaba Temas del Día, narraba las semanales hazañas de los jugadores del Veracruz, en una época de franca bonanza para los escualos, en donde obtuvieron a la buena, sin ninguna clase de pesos o millones por delante. sus dos únicos títulos de Liga en los torneos 45-46 y 49-50.
No pudiéndose destruir ese uniforme que se inspiro en la idea de Seyde, un tiburón golpeando con su aleta un balón. enmarcado con el matiz rojo significativo de arrojo, pasión, valentía en extremo, evocando que allá por los años sesentas todavía el equipo porteño lucia una simple, pero a la vez maravillosa camiseta roja, sin ninguna clase de publicidad en ella, matizando los goles fantásticos de Jose Luis Aussin, Mariano Ubiracy, Pancho Gomez Batata, el cordobés Chucho Hernández y Hugo Frank el nacido en Poza Rica.
Es mas, otro inmortal del fútbol mundial Waldir Pereyra Didi, fue orgullosamente un Tiburon Rojo, luciendo ese uniforme, y ese grito de guerra, que en la época de Papa Lajud, se escuchaba en cada esquina y calle del querido Puerto,
Tiburones Rojos siempre unidos al talento, del que uno sigue considerando el mejor periodista en el área del fútbol soccer, y sobre todo en el clamor de aficionados de hoy, mañana y siempre, apuntando hacia el corazón del equipo del Veracruz.
Hay cosas que no se pueden destruir, y Tiburones Rojos es una de ellas.