Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 19, 13-15:

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: “Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos”. Después les impuso las manos y continuó su camino.
Palabra del Señor.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio de Hoy
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Es frecuente escuchar que en la niñez está el futuro de nuestra nación, pero con que tristeza constatamos que el mundo de los adultos cada vez va destruyendo el mundo de los niños.
Los valores que a los niños se les enseña están fundamentados en una visión materialista de la vida, privándoseles de los auténticos valores como el amor, el respeto, el perdón, la humildad, la obediencia y la fe.
Muchos padres al paso de los años se quejan de la destrucción de sus hijos, no entienden las causas. Jesús da su explicación: no les permitieron que conocieran el amor de Dios. Solo percibieron discusiones, egoísmos, amor al dinero disfrazado de trabajo, alienación deportiva, afecto disfrazado de regalos económicos y nunca los acercaron a la auténtica fuente de la vida: Dios.
Si tienes hijos escucha el clamor y al mismo tiempo mandato de Jesús: “dejen a los niños y no les impidan que vengan a mí”. Tu propia vida es el puente entre Dios y tus hijos, así como puede ser el obstáculo que por tu egoísmo prive a tus hijos de la felicidad de Dios.
Tus hijos te imitaran en su relación con Dios, no olvides que los niños imitan lo que ven en sus padres, tendrán la fe que vean en ti. Si no ven nada no creerán en nada, si ven tu interés en el dinero tendrán amor por el dinero, si ven tu amor por el deporte tendrán amor por el deporte, si ven amor a Jesús tendrán amor por Jesús. ¿Hoy qué ven tus hijos en ti? ¿A quién ven que amas?

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