Cambio climático: ¿crisis de la humanidad?

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Emanuel R. Montesinos
Fernández. Miembro del
Seminario de Cultura
Mexicana. Corresponsalía
Orizaba.

Nos dice Manfred Max Neef, escritor, economista, ambientalista y político chileno, que “Nuestra naturaleza está cada vez más deteriorada y agredida. Crecen los desiertos. Se destruyen selvas extraordinarias e importantes para la supervivencia de tantas especies de este planeta. Cientos de miles de personas mueren a causa de desastres naturales, por cierto no de origen natural, sino humano. Solamente en su última expresión son una manifestación de la naturaleza. Cientos de miles de personas mueren de hambre y esto se transforma en una fría información estadística, porque seguimos comiendo, seguimos durmiendo, seguimos viviendo nuestra cotidianidad”.
Desde la antigüedad, la humanidad ha explotado a la naturaleza de manera indiscriminada, ha destruido sus bosques para conseguir tierras cultivables sin considerar que acababan con los centros de captación de humedad, con las fuentes de agua dulce, y aceleraban la erosión de la tierra y la pérdida de la biodiversidad agrícola y silvestre. Con la revolución industrial, se incrementaron los efectos ambientales negativos, aunque nunca comparables a la situación actual en donde la fabricación masiva de artículos para satisfacer, en la mayoría de los casos falsas necesidades, aunado a la generalización de los motores de combustión que caracterizó a nuestro mundo moderno, determinó el uso acelerado de los recursos naturales. El control de la comunicación permitió transformar los gustos de los consumidores, moldearlos y generar falsas necesidades, incentivando la cultura de consumo y la explotación indiscriminada de la naturaleza.
Cambio climático se define como un cambio estable y durable en la distribución de los patrones de clima en periodos de tiempo que van desde décadas hasta millones de años. El cambio climático actualmente, a veces se refiere específicamente al cambio climático causado por la actividad humana, a diferencia de aquellos causados por procesos naturales de la Tierra y el Sistema Solar. En este sentido ha llegado a ser sinónimo de calentamiento global antropogénico, o sea un aumento de las temperaturas debido a los gases de efecto invernadero (GEI) de los humanos. A medida que la población, las economías y el nivel de vida crecen, también lo hace el nivel de emisiones de ese tipo de gases. Las emisiones de toneladas anuales de CO2 per cápita en algunos países como Qatar (45.4), Kuwait (25.2), Estados Unidos (16.5), Japón (9.5) son muy altos en comparación con países como Afganistán (0.3), y México (3.9). La generación de los GEI tiene entonces que ver con el consumo per cápita por año y el número de habitantes en cada país.
Estos GEI ocasionan que una cantidad mayor de energía de proveniente del Sol quede “atrapada” en la Tierra produciendo así que la temperatura incremente a escala global.
Acerca de los océanos como absorbedores de CO2 y energía, se estima que los océanos absorben más del 25 % del CO2, lo que ocasiona la acidificación del mar. Sin embargo, los océanos consumen CO2, principalmente en las zonas árticas existen procesos que mitigan su acidificación. Parte del CO2 se fija debido a las bacterias fotosintéticas y algunas algas unicelulares. La fijación de CO2 y formación de O2 en los océanos supone la mitad de la fotosíntesis del planeta. Las bacterias fotosintéticas fijan el CO2 como las plantas. Lo convierten, mediante la luz solar, en materia orgánica. Los océanos no solo absorben CO2, también absorben el 94% de la energía que atrapa la Tierra. Muchos científicos pronostican una catástrofe ecológica que podría iniciarse en el año 2100, desarrollarse en diez mil años y provocar la sexta extinción masiva de especies, similar a las cinco extinciones masivas que ha vivido nuestro planeta en los últimos 542 millones de años. Existen varias hipótesis relacionadas a estas extinciones masivas, y Daniel Rothman, geofísico del Instituto Tecnológico de Massachusetts, asume en base a estudios científicos, que estas extinciones masivas se deben a un cambio significativo el ciclo de carbono en los mares.
Él ha participado en estudios sobre la extinción masiva del Pérmico-Triásico (evento ecológico de casi 50 millones de años), ocurrida hace 250 millones de años en la era paleozoica, la mayor extinción en la historia de la Tierra en la que se estima que el 5% de las especies sobrevivió, en las demás extinciones la cifra fue cercana al 50%. Estos episodios ya han ocurrido cinco veces y pronostica que estamos a la puerta de la sexta extinción. Rothman relaciona la tasa crítica de perturbación del ciclo de carbono con el tiempo. Calculó que el umbral de los cambios crítico se alcanza cuando 310 gigatoneladas de CO2 se acumulan en los océanos. Asume que los cambios profundos que dieron lugar a las cinco extinciones masivas que ya ha padecido el planeta, se produjeron cuando se superó ese umbral de CO2 en los océanos. Estudios indican que al ritmo que llevamos ese umbral será superado en el año 2100. Rothman estima que la gran extinción iniciaría a principios del próximo siglo, aunque muchos estudiosos indican que este umbral ya se superó. ¿Esperaremos de brazos cruzados?.

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