Gloriosa bienvenida

Agencia Reforma

La delegación mexicana que disputó los Juegos Panamericanos se fue a Lima reclamando falta de apoyos, y volvió con la mejor actuación para el País en la historia de la justa.
Tras el llamado que el abanderado tricolor Jorge Orozco realizó tras recibir el lábaro patrio, los representantes mexicanos se enfocaron a sus pruebas y consiguieron, con el brillo de sus medallas, acaparar la atención de los dirigentes que, a la postre, anunciaron los estímulos que recibirán los medallistas, quienes, como Kenia Lechuga, creen que con mayores impulsos, el éxito podría ser mayúsculo.
“Si tuvimos un resultado grande creo que con un poquito más de apoyo podemos tener más cosas. No le pongo mucha atención a todo eso, es levantarte por el amor a lo que hacemos que es el deporte, lo demás es un plus”, declaró la remera, oro en par de cortos de peso ligero, a su llegada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Atletas que no dependen de las becas otorgadas por la Conade, como José Carlos Villarreal, quien se colgó la presea áurea en los mil 500 metros, aplaudió que sus compatriotas puedan tener un soporte para futuras competiciones.
“Como no vivo aquí no estoy muy enfocado en todo eso, pero es genial que el Gobierno los esté ayudando y les dé becas a los atletas, es algo que debe pasar porque los atletas que fueron trabajan muy duro para eso, agarrar un apoyo así, es algo bueno”, declaró el sonorense, radicado en Estados Unidos.
Con dinero y sin dinero, México fue el rey en Lima luego de haber roto todos los récords anteriores en lo que significó una brillante actuación por parte de los atletas aztecas.