‘Ahora tengo un amigo en el cielo’

Alán García
El Mundo de Córdoba

‘Él era un hombre íntegro y respetuoso. Estoy contento porque ahora tengo un amigo en el cielo”, así fue como recordó el padre René Cessa Cantón, al arzobispo emérito de Xalapa y Cardenal, Sergio Obeso Rivera, con quién convivió y fue su maestro en sus inicios por la vida sacerdotal.
En entrevista para El Mundo, el párroco de la iglesia de San Antonio de Padua, compartió algunas de las anécdotas que tuvo al lado de Cardenal, quién falleció la noche del domingo.
Para el padre René, Don Sergio Obeso fue un hombre sencillo, austero, sumamente servicial y atento a las realidades sociales de México y entregado a su labor como pastor, pues a pesar de tener lo que ahora son las iglesias de las tres Diócesis; Orizaba, Córdoba y Xalapa, Obeso Rivera apoyó y brindó su servicio espiritual.
“Fue un hombre íntegro, hoy (el lunes) me llamaron de mi casa, un hermano y como sabían que yo era muy amigo de él me preguntó, ‘¿no estás triste?’, respondí, ‘estoy contento porque ahora tengo un amigo en el cielo’”, compartió el padre.
En algunas de sus visitas a la zona, se reunieron para convivir y fue así como reforzaron los lazos de amistad y compartieron experiencias.
Señaló que don Sergio Obeso fue su maestro de filosofía en el seminario en Xalapa, compartieron cursos y la preparación evangélica en el extranjero.
“A mí me dio clases de filosofía, inclusive me las dio en latín, lo traté mucho, especialmente en la reforma del Concilio Vaticano ll, es decir en la aplicación a las Diócesis en los aspectos de liturgia y de sagrada escritura”, recordó.
El acercamiento con la gente, la nobleza y sencillez con las que los trataba en sus visitas pastorales, lo hizo merecedor de cariño respeto y admiración.
“Lo recuerdo con mucho gusto, además en mi vida me ha servido de mucho ejemplo, sobre todo en las celebraciones de la eucaristía y también en el trato con la gente, el era muy respetuoso”.