CDOM, casa de generales

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Córdoba

Removiendo la tumba de Alejandro El Magno el propio deporte mexicano, amparado por las miserias del CDOM, que no tiene nada en estos momentos dentro de sus arcas, por acciones de robo, desacatos y perversidades de la gente de pantalón largo y de ideas enanas del deporte, inclusive a niveles olímpicos, apareciendo la comparación absoluta con aquel conquistador, de aquellas sus últimas frases, sintiendo ya el hálito de la muerte, la de –mis generales me harán funerales sangrientos–.
Habiéndose ya notificado a través de boletines la posición que tomara el CDOM (Comité Olímpico Mexicano) a partir de la finalización del mes de julio, en relación a suspender toda clase de ayuda a los atletas que representen a nuestra nación en competencias internacionales, implicando en eso los hospedajes y alimentaciones, los parques sirven para dormir y el aire tiene vitaminas, firmando el documento paralizador del deporte mexicano, el propio Presidente del CDOM Carlos Padilla.
Siendo el último lastre para el arrastramiento de todo lo deportivo supuestamente organizado en nuestra nación, y todo lo contrario vilmente saqueado por años y años, en donde lo mas común y corriente fueron los pleitos con golpes abajo del cinturón. por parte de los dirigentes en jefe de los deportes mas populares en nuestra nación, con excepción del futbol y del beisbol, que vaya que si también tienen una cola inmensa que les pisen.
La razón de la suspensión de hospedajes y alimentos a los atletas mexicanos es por falta de presupuesto constante y sonante, dinero que se ha perdido, convertido en cataratas superiores a las de Niagara, que cayeron en forma estruendosa a través de la historia. conformada por auténticos pillos amparados en una alberca, y todo tipos de esféricos, sin olvidar la marcha, e inclusive en la propia comisión de boxeo amateur.
No pudiéndose encontrar ni siquiera una mediana ayuda, para hacer mal comer y mal dormir a los verdaderos representantes del deporte en nuestra nacíón, no teniéndose ninguna clase de planes. Ya colocada en la pira de los sacrificios Ana Gabriela Guevara, ni bendita ni maldita, contemplada como una Juana de Arco de tercera línea, reina casi abdicada en la Conade, que también retiro toda clase de ayuda.