La duquesa, los trapos, el instinto

Talavera Serdán / Quésto y Quel´otro

ANTES DE levantar telón al drama: Spielberg el todopoderoso confirma estreno de su versión a West Side Story/Amor sin Barreras, y destapa (es un decir) a su Anita: la encantadora Ariana de Bose, que se da a conocer en el reality “Mira quién baila!”, la llaman de Broadway y encarna a Mary Wilson en el musical “Summer” (como en Donna), gana nominación Tony y la pone en mira de Mr. SS para meterse en la piel del fogoso personaje que da fama a Chita Rivera en 1957, y luego a Rita Moreno en la adaptación fílmica de Robert Wise (1961), que le da a ganar el Oscar coestelar en ´62. ¿El estreno?, diciembre 18 de este año.
“INSTINTO”, producido en España por una cía telefónica que al parecer ya absorbió la poderosa TVisa, dado estar promoviendo el telechurro en todos sus canales y programas, para lo que trajo a los majos Mario Casas e Ingrid García-Jonsson, muy guapos ellos.
La serie, en Amazon Prime Video, una de cuyas plumas creadoras es de la prolífica -no muy buena, precisamente– Emma Neira, a quien le hemos visto series como en tingilibote (así llamábamos antes al “subibaja”): “Gran Hotel”, tan buena que la fusiló la empresa de las stars, y ahora la monta en Miami mi novia Eva Longoria; la aguadísima “Altamar”; la popular, que no me gusta nadita, “Velvet”, la de los vestidos más feos que el de bisteces de Lady Gaga aunque se trate de un Liverpool gachupín de “alta moda”, y la también popular entre la tropa “Chicas del cable.” Bueno, que uno espera algo menos pior, ¿no tío? (como dicen a cualquier tipo en España.
Tema básicamente erótico, y el señor Casas, tan sexy como ver a mi trabajar mi lavadora en ciclo suave, posee fama, riqueza y la mujer que se antoje lo que, oops!, ocurre casi cada noche. Y no una, no. En escena inicial se masturba tras el vidrio esmerilado del la ducha (señoras de la vela perpetua, no continuéis), y enseguida yendo a un caserón donde se hace de todo, TODO, semi-desnudo, enmascarado (nadie debe conocerse, excepto en sentido bíblico), pero el tipo aún no consigue conocerse a él mismo. Y blábláblá…
MUESTRAN traseros, pechos y bastante vello público con pestañeos a penes, pero apenas y para disimular el aburrimiento consiguiente. Voy en el capítulo guan y no me entusiasma nadita, pero seguiré observando sólo para dar a mis tres lectores un reporte más fiel, menos discriminante (y mire que me encanta el sexo…).
Y ya entrados en la tele, entro a Netflix para algo que ya me ha recomendado mi querida Cristi, y que me resistía a ver porque ahora todas las series tienen asesinos seriales y detectives tortuosos que los descubren en el capítulo final, mientras ponen pistas falsas ad infinitum para tenernos supuestamente entretenidos, aunque reconozco que hay otras como “The killing”, excepcionales en desarrollo y calidad actoral.
“SUITS”, que va en su 9ª temporada, ocurre en una famosa firma de abogados que no pierden un caso y cuyo título se traduce como “Trajes”, en referencia a la vestimenta clásica que usan esos profesionales. Varios personajes interesantes, al menos bi-dimensionales (la mayoría de este tipo de sujeto suelen ser planos), con dos tipos no feos, uno muy serio (Gabriel Match) que afirma no tener un pelo de sentimental y tiene su propio sentido de la ley, y otro (Patrick J. Adams, chamaco que nunca se graduó pero funge como tal y finge bien porque es super-cerebrito), su contrapeso moral que puede ser una patada en el hígado… Un segundo abogado (Rick Hoffman) arrogante, insidioso, insoportable, bueno en su especialidad pero fatal para las relaciones humanas; una pelirroja hermosa (Sarah Rafferty), secretaria indispensable que, por una vez -lo usual en estas historias-no se acuesta con su jefe, y la delicadamente escultural morena Gina Torres, jefa de la firma.
¿Y QUÉ CREE? Que desde el capítulo one (no se emocione, desaparecerá en la Temporada 9), una chica interesante, que de asistente de investigación en ese rascacielos newyorquino pasa casi directamente al Palacio de Buckingham como Duquesa de Sussex vía casorio con el hermano menor del sucesor 2 al trono de Gran Bretaña, el príncipe encantado conocido como Harry (yo le digo Quique cuando viene a casa en Arboledas a tomar té)… Ah! Ella se llama Meghan Markle, no es mala actuando aunque para mi gusto es muy delgada de piernas, cintura de boiler y en ciertos ángulos luce bizca. Pero, hey!, así es el gusto real.
HAY ALGO más curioso en todo esto: el joven Adams, que interpreta al idealista Mike Ross, luce muy parecido –¡hasta en el corte alborotado de cabello!-a su Alteza el Príncipe/Duque. Miss Markle, cuyo alboroto inicial no vino sólo por su ascendencia, de raza mixta, morena clara, pecosa, feminista, y divorciada (recordad a la dama con dos divorcios, cuya influencia en el joven que sería rey Eduardo VII lo lleva a abdicar: Wallis Simpson, quien de reina-por-ser queda en Duquesa de Windsor.)
MEGHAN, a quien atribuyen un distanciamiento entre príncipes por su ausencia de afinidad con su totalmente distinta cuñada Catalina, guapa, con clase, deja claro no apegarse a las reglas estrictas del Protocolo Real (recién asistió al famoso Torneo de Wimbledon en pieles, sombrero, blazer blanco, y pantalón vaquero…), definitivamente muy un-Diana. Totalmente muy un-Suits.

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