Pobreza, obliga a menores a emplearse

Jessica Ignot
El Mundo de Orizaba

La contratación de adolescentes menores de 15 años de edad para el trabajo del hogar remunerado quedó prohibido. Así lo establece la nueva Ley Federal del Trabajo.
Sin embargo, es la condición de pobreza lo que lleva a los niños a buscar un empleo; en la ciudad, como empacadores o vendedores; y en la zona rural, los niños son empleados en el corte de café, caña o chayote, y las niñas en labores domésticas.
La Ley Federal del Trabajo que prohíbe el trabajo infantil, también establece que no se debe de emplear a mayores de 15 años que no hayan concluido cuando menos la educación secundaria, a excepción de que la persona empleadora se haga cargo de que finalice la misma.
Se establece que las jornadas no excedan, bajo ninguna circunstancia, las 6 horas diarias ni 36 horas semanales.
El líder sindical César Silva Reyes señaló que el trabajo doméstico de niños y adolescentes en la zona urbana cada vez se observa menos.
Tan solo en los supermercados, los niños empacadores se han ido sustituido por adultos mayores. Mientras que como empleados domésticos, cada vez se reduce más el espacio para los menores de edad, por los problemas que implica.
Sin embargo, aun hay quienes están en esta condición de trabajo, pero son los menos; lo que ha aumentado, dijo, es la explotación laboral de infantes, es decir, niños que trabajan como vendedores ambulantes o piden una moneda, son explotados, en muchos de los casos por los propios padres.
“Antes los veíamos en los talleres mecánicos de aprendices, en las talacheras o balconerías, vulcanizadoras, ahora ya no se ven, y esto es bueno porque hay una ley que prohíbe el trabajo infantil”, comentó.
Sin embargo, en el campo la situación cambia, debido a que cuando hay corte de café, caña o chayote, hay niños laborando junto con sus padres y son contratados para esas actividades.
Muchos de estos niños, trabajan por necesidad económica para contribuir al sustento familiar o bien, para tener los medios para continuar estudiando.
Muchos de los padres que permiten que sus hijos trabajen es por necesidad económica, sin embargo, los empleadores poco quieren tener problemas con la ley y difícilmente contratan a niños y adolescentes.