Cuando Aguayo luchó en Córdoba

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Córdoba

Padre e hijo se volvieron a reunir, ahora sí para siempre en los dominios de Dios, partiendo a la cita ineludible a la edad de 73 años Pedro Aguayo Damián, el que fuese notable perro del ring, lapso de tiempo donde edificio su leyenda de gladiador fuera de serie, fiero en el enlonado, y amigo entrañable abajo del cuadrilátero, volviéndose a juntar con su hijo querido, el que dejo la vida luchando con su garra de siempre en el 2015, luego de un duelo de parejas en la ciudad de Tijuana enfrentando a Rey Mysterio y Extreme Tiger, Pedro Aguayo Ramírez, que tuvo como primer entrenador en el arte de la lucha libre al propio Perro Aguayo, falleció a la edad de 36 años.
Teniendo la ciudad de Córdoba la gran anécdota que el Perro Aguayo combatió, no en una lucha libre normal, sino yendo en pos de un título mundial en la zona en donde se vivieron las mejores lides del arte de Pancracio, en el ya derruido Centro Deportivo Cordobés, en donde bajo la genial promoción de Acosta Hermanos con el Ringo, Apolo y Aaron por delante, se vivió la segunda lid de campeonatos del mundo en Lucha Libre en nuestra ciudad, la primera fue cuando aquel carismático luchador Super Ratón fue en pos de un cetro universal enfrentando al propio Matemático.
Una gran entrada cobijo la riña entre el gladiador El Perro y el estupendo gladiador japonés Gran Hamada, yendo por un cetro mundial, la riña fue estupenda hasta antes de llegar a la tercera caída, ganando Aguayo la primera caída, reaccionando después Hamada para irse, a una tercera caída inusual y rara.
Resultando nulo el combate cuando el referí en cuestión, descalifico a ambos luchadores por golpes prohibidos, no sabiendo el publico asistente que era realmente lo que había acontecido, entre ellos el periodista de Diario El Mundo Toño Delgado que había sido seleccionado, para llevar el cinturón de campeón al ganador.
No miren todo lo que pasó Toño Delgado cuando en el centro del ring era zarandeado por uno y otro gladiador, indicándole que habla que dejar el cetro a alguien.
Por fin la cordura llegó, y en medio de una notable bronca bajaron del cuadrilátero Aguayo y Hamada, después de prometer que iban a regresar a nuestra ciudad a dirimir responsabilidades.
Recordando a la vez el esfuerzo realizado por el cordobés Ringo Acosta para conseguir en un acetato el himno nacional de Japón, que se tocó junto con el de México, al inicio de la extraordinaria pero extraña lucha libre.