¿Requetebién o requetemal?

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Luis Pérez Lezama

¿Cómo está querido lector? Le juro que yo estaba enfocado a otra cosa pero una alerta me ha despertado del letargo. En los últimos meses ha estado distrayéndome una idea confusa, por largos ratos he dedicado mi pensamiento a entender una extraña dicotomía que observo al analizar la realidad nacional y que no tengo duda también lo asalta a usted con frecuencia… Hemos finalizado los primeros seis meses de mandato del presidente López Obrador y parece existir aun un aire electoral que no permite identificar ¿Cómo vamos?
Se distingue una ausencia de objetividad y al mismo tiempo demasiada alegoría en otros frentes (de hecho hay demasiados frentes). Ante la duda yo he preferido optar por la creencia de que estamos delante de un estilo distinto de gobernar, que el cambio nos debe obligar a realizar análisis desde otra perspectiva y por ello debemos despegarnos de los puntos de vista tradicionales; es tiempo de ver las cosas con otro enfoque para poder alcanzar la objetividad que todo analista debe tener. Esta ausencia de razonamiento sereno me ha obligado a volver de mi sabático y a retomar mi posición en la palestra del análisis porque estamos delante de una coyuntura interesantísima que no puede dejarse pasar, así que aquí me tiene de vuelta invitándolo a ver los hechos desde otro ángulo.
Para entender este momento hay que soltar el apasionamiento, la realidad no acepta emocionalidades y como decía Heráclito: “Nunca tenemos la misma experiencia ni vemos dos veces lo mismo porque las cosas cambian en un constantedevenir” así que hay que construir rápidamente interpretaciones correctas, no incorrectas. La mejor temperatura de la realidad es “en frío”, sin el calor del desgarramiento de vestiduras. Cada uno debe asumir la responsabilidad que le compete ante la sociedad. La mía es ofrecer al lector un análisis consciente de un nuevo México, pues queramos o no las estructuras están cambiando y hay que saber interpretarlas. La tarea del analista no debe ser golpear ni tampoco celebrar, al analista lo desvirtúa su irracionalidad y lo traiciona el falso halago.
Ante esta coyuntura con frecuencia me preguntan en las calles, en las aulas o en cualquier charla ¿Vamos requetebién o vamos requetemal? Y lo que debo decirle amable lector es que ni uno ni lo otro y más aún, no es tiempo de evaluar, si acaso será oportuno hacer un “corte de caja” y observar la evolución de estos primeros 6 meses sobre ciertos aspectos que describo a continuación:
Políticamente ya se da usted cuenta que esta nueva forma de hacer política tiene su lógica y aunque puede gustar o no, para mi es normal que exista una inercia que proviene de un largo proceso electoral pero considero que con el transcurso de los meses esta tendencia se irá matizando porque se corre el riesgo de polarizar a la sociedad y créame usted que ese no es el objetivo, al tiempo.
Lo que debe ocuparnos y debe preocuparnos es el entorno económico. Muchos analistas le han “pegado con un tubo a las políticas económicas” del presidente y otros colegas han celebrado exageradamente la implementación de las mismas pero lo que es oportuno es señalar con precisión cual es la circunstancia económica del país ¿Qué viene para México en materia económica? Y ¿Qué debe hacer el gobierno frente a esta circunstancia?
De acuerdo al reporte global del Fondo Monetario Internacional (World Economic Outlook) publicado en abril 2019, el mundo experimenta una desaceleración económica que marca el fin de un ciclo (lo cual es normal) pues tras la crisis “Subprime” de 2008 se tomaron medidas para impulsar un ciclo de que no resulto conforme a lo esperado (normal) ya que existen ciclos económicos más prolongados o sólidos y otros menos exitosos; en este caso el ciclo del que hablamos ya duró 11 años y está entrando en su fase natural de desaceleración y de la mano de eso veremos a las economías desarrolladas y no desarrolladas (México) crecer menos, acompañándose en consecuencia de una menor inflación y en algunos casos recortes en las tasas de interés que tienen por objetivo abaratar el costo del dinero para que pueda destinarse a inversiones productivas porque hoy día con tasas de intereses más altas las políticas restrictivas buscan que el dinero salga de la circulación porque el auge -en teoría- es crecimiento y es inflación. Este querido lector es el panorama más sencillo sobre el cual todo país, incluyendo México debe actuar y por supuesto tener presente. ¿Cómo? Con medidas contra cíclicas. Punto.
El resto es discurso, no hay nadie en su sano juicio que esté en contra del crecimiento económico, ni la izquierda, ni el centro, ni la derecha (si aún existieran). En el mundo no existen economías ni de uno y de otro polo, sólo existen políticas económicas acertadas y otras fallidas, antes de apasionarse usted revise cuales han sido exitosas y cuáles no. Ni la mismísima China es 100% socialista ni Norteamérica es 100% libre mercado. Vamos a dejarnos de misterios, si México aspira al cambio por el cual voto debe tener claro que se requiere construir un política económica que promueva la inversión productiva, que genere empleos, no basta gastar menos, que hay que cuidar que el gasto sea inteligente, que se tiene que impulsar la exportación y que el consumo nacional no puede depender de las remesas ni del crédito, que hay ir al “librito” para pilotear este avión llamado México. La fórmula del crecimiento que todos anhelamos no incluye gritos ni sombrerazos, descalificaciones ni vituperios, tampoco arengas ni aplausos y menos vivas ni números alegres, estamos delante de una desaceleración mundial. La fuerza del consumo privado más el gasto más la inversión de la mano de un diferencial de exportaciones menos importaciones razonable es la clave universal de la riqueza nacional. No vayamos a pensar que todo está perdido pero tampoco empecemos a pensar que todo va fantástico, como cito sabiamente Winston Churchill: “Esto no es el final, ni siquiera el principio del final, si acaso el final del principio.
*El autor es director de análisis y docencia económica en SAVER Laboratorio de ideas. Es analista económico, académico y conferencista.
Twitter: @SAVERThinkLab

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz