El Ayuntamiento: la inclinación del conflicto

Juan José Hernández López

Algunos autores definen al conflicto como una situación en la cual dos o más personas con intereses diferentes entran en confrontación, oposición o emprenden acciones, mutuamente antagonistas

Pero, ¿el conflicto es totalmente negativo?
Definitivamente no es así y esto dependerá de sus formas y manejos internos grupales para aportar aspectos positivos como un aumento en el rendimiento, la innovación, la cohesión, etc., siempre y cuando estén centrados en las tareas, pero; si el conflicto se centra en las personas puede resultar negativo el desempeño, la satisfacción es limitada, aumenta la hostilidad e incrementa la probabilidad de separarse el grupo.

En un Ayuntamiento los conflictos son inevitables en cualquier espacio o lugar y estos se magnifican si deriva desde “el cabildo” ya que aquí se toman las principales decisiones que benefician o afectan a la sociedad, entonces pueden sentirse, insultados o engañados por otros miembros y pueden estar en desacuerdo con la solución para resolver el problema, algunas veces los miembros del grupo expresan sus sentimientos, de forma constructiva, pero en otras ocasiones no lo hacen.
Aunque el conflicto suele estar ligado a aspectos negativos estos deben procurarse eliminar o atenuar para generar pautas de evolución y desarrollo. Es por ello, por lo que la idea no es tanto evitar los conflictos sino manejarlos para darles un uso constructivo y positivo orientado al desarrollo personal o grupal

Lamentablemente el conflicto en una administración gubernamental puede sobrepasar el interés personal de forma económica o política, en este caso, el verdadero interés por el cual fueron elegidos como servidores públicos se desdibuja, dejando de lado las necesidades territoriales, sobresaliendo el servilismo y la dominación con el objetivo de dañar a la parte rival para lograr así la consecución de los objetivos que motivaron dicha confrontación afectando únicamente al ciudadano.

Entonces, un Ayuntamiento debe sujetarse a las metas incluidas en la planeación y a las obligaciones descritas en los ordenamientos legales, pero si esta no tiene las justificaciones y argumentos suficientes los conflictos lejos de ser positivos se vuelven negativos.

Por último, como aspecto positivo, el conflicto es el motor del cambio; sin embargo; como aspecto negativo el conflicto con demasiada frecuencia, reduce la comunicación y la credibilidad de la ciudadanía hacia los servidores públicos.

Juan José Hernández López
Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal
IGAVIM Observatorio Ciudadano
www.igavim.org

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