Pide Iglesia no resignarse a la violencia

Para la Iglesia católica, los Gobiernos federal, estatal y municipal deben sentirse interpelados por los recientes asesinatos de dos jóvenes universitarios en la Ciudad de México. Foto: Agencia Reforma.

Agencia Reforma

CdMx.- La Arquidiócesis Primada de México pidió a ciudadanos y feligreses no acostumbrarse ni resignarse a la inseguridad y la violencia en el País.

En el editorial de la revista Desde la Fe, la Iglesia católica de la Ciudad de México afirmó que los recientes crímenes de Norberto Ronquillo y Leonardo Avendaño son un reclamo para las autoridades civiles.

Los Gobiernos federal, estatal y municipal, expuso, deben sentirse interpelados por estos asesinatos.

“Su omisión, descuido o ineficacia tristemente compiten con el dolor causado por la mano criminal”, se advierte en el texto.

La Arquidiócesis sostuvo que no aplicar con oportunidad y claridad la justicia, dar preferencia a la nota roja, viralizar morbosamente las escenas de cualquier abuso o dejar los crímenes en mera estadística son prueba de una injusticia domesticada.

“En ocasiones da la impresión de que gobernantes y medios de comunicación, lo mismo que ciudadanos de a pie o expertos de todo tipo, nos vamos habituando y hasta alentamos la conducta criminal”, afirma.

“Jamás debe ser tolerable, ¡en absoluto!, que tales razones sirvan de pretexto para resignarnos ni acostumbrarnos al mal”.

En el escrito se recuerda que los asesinatos de Alexis Flores Flores, Carlos Sinuhé, Miranda Mendoza y los 43 de Ayotzinapa, son un reclamo incisivo a quienes tienen cualquier responsabilidad en la educación, en la comunicación social o en la promoción de valores.

Como Iglesia católica y como Arquidiócesis, se añade, están conscientes de lo importante que es sumarse a la condena del mal.

“Seguimos constatando lo urgente, ahora y siempre, de programas y tareas que le apuesten a la educación y a los valores, seguiremos fortaleciendo la unidad y estabilidad de la familia como fuente y garantía de la renovación del tejido social, continuaremos proponiendo principios firmes y nobles que superen la moda o vayan muy por encima de confusiones pseudo-culturales”.

Es doloroso constatar, se puntualiza en el editorial, la magnitud de crímenes y abusos que son consecuencia del corazón humano marcado por el egoísmo, la ambición y el sinsentido.

Jamás deberíamos imaginar los slogans: “¡No más sangre!, ¡Ya basta!, ¡Ni una más!”, advierte.

“Todos ellos son un grito desesperado que nunca debió existir, son consecuencia de la impunidad cultivada por décadas y son muestra de la ineficacia de gobernantes con discursos que no aterrizan en la justicia y que no abonan al respeto y la concordia”, agrega.