El sacrificio de ser papá

Carmen Lara
Cortesía

Para Guillermo Montes González, ser papá es sinónimo de entrega, paciencia, fuerza y amor, adjetivos que lo describen al cuidar a su hijo Alfonso, quien tiene una discapacidad que le impide valerse por sí mismo.
Antes de que Alfonso naciera, Guillermo se dedicaba al campo, sin embargo, eso cambio hace 33 años ya que con la llegada de su hijo y su discapacidad, se vio en la necesidad de cuidar de él todos los días.
“Cuando mi hijo nació los doctores me dijeron que estaba enfermo, pero nunca supimos que no iba a hablar o caminar, hasta que fue creciendo. Lo llevamos al hospital para saber que tenía, pero nunca supimos”, mencionó.
Para Guillermo ser padre de un hijo cuya discapacidad desconoce, no ha sido fácil, ya que estos años han sido un retos que asume al cuidar todos los días a su hijo.
Para el nada ha sido fácil, sin embargo, todos los días al levantarse lo primero que pasa por su mente es su hijo y con ello todas las actividades que requiere realizar las cuales van desde bañarlo, cambiarlo, darle de comer y en los casos más difíciles tratar de controlar sus convulsiones a pesar de no saber técnicamente como realizarlo.
Apoyo de la calle
Trabajar en el campo no es suficiente por el costo que tienen los medicamentos que su hijo requiere para sus convulsiones; esto los orilló a salir a pedir una moneda en las calles.
“Cuando era más chico podía mantenerlo con mi trabajo en el campo, pero una vez que creció el dinero no fue suficiente por eso vine a Orizaba”, señaló, Guillermo.
Ellos llevan más de 10 años pidiendo dinero, esto de alguna manera lo ayudado a solventar los gastos de casa, ya que la mamá de Alfonso padece del corazón.
A pesar de lo complicado jamás ha pensado en abandonarlo. Su vida dejó de ser prioridad para darle su total atención a Alfonso, quien suele regalarle una sonrisa o mirada llena de amor, que de alguna manera le hace saber que su hijo lo ama al igual que él.
Originarios de Mariano Escobedo vienen a Orizaba tres veces a la semana, para pedir una moneda, hasta que regresan a casa para ver cuanto falta para volver a comprar los medicamentos de Alfonso.