Los 150 de Alicia

Talavera Serdán / Quésto y Quel´otro

Parte II
UNA TARDE de verano, tras que el sol apartase las nubes que enfrían la mañana, Dodgson, más tarde autonombrándose Lewis Carroll, con traje de franela blanca y sombrero de paja, acompañado de su amigo y colega, el reverendo Robinson Duckworth, conduce a las niñas hasta Folly Bridge en un bote de remos y navega río arriba por el Isis, nombre que recibe ese segmento del Támesis.
¿Qué relevancia tiene la expedición fluvial en este relato? “Cuéntenos un cuento, señor Dodgson, por favor”, imploran las pequeñas. Las historias se suceden una tras otra. Dodgson envuelve a las niñas con sus palabras. Y la heroína es la propia Alice. Más tarde, la niña le suplica que escriba los relatos, y en su afán de complacerla, accede. TRANSCURREN dos años y medio, en la Navidad de 1864, Dodgson le entrega una libreta de piel verde oscuro con el cuento escrito e ilustrado a mano: “Las aventuras subterráneas de Alicia”.
A instancias de sus amigos, el catedrático decide ampliar la narración y en 1865, cambia el título por “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”, publicándolo con la editorial Macmillan e ilustraciones de sir John Tenniel. Se venden 160,000 ejemplares y el ingreso le da una vida tan cómoda que pide a Christ Church que reduzcan su salario.
“Alicia en el país de las maravillas” se traduce a más de 50 idiomas (del árabe al zulú), ilustrado por infinidad de artistas (de Dalí a Disney), “Alicia” es tema de conciertos, dramas y películas, y sus personajes llegan a ser encarnados en películas animadas y en vivo, y en series de/películas para televisión, por Johnny Depp, Mia Wasikowska, Helena Bonham-Carter, y en una cinta para TV que merece cuatro premios Emmy por efectos visuales y maquillaje entre otros: Tina Majorino, y celebridades como Whoopi Goldberg, Robbie Coltrane, Gene Wilder, Ben Kingsley, Christopher Lloyd, Miranda Richardson, Martin Short y Peter Ustinov. Incluso Kitty, la del “Hello!”… ¡si la chica ha tenido siempre grandes admiradores!.

EL VIAJE DE UN MANUSCRITO
En 1928,Alice Liddell subasta el manuscrito por 15,400 libras esterlinas(75,000 dólares). Adquirido por un coleccionista estadounidense quien, seis meses después, lo revende por el doble, U$150,000.
Se subasta de nuevo en 1946 y esa vez, Luther Evans, bibliotecario del Congreso, oferta con fondos aportados por bibliófilos estadounidenses, adquiriendo la obra por US$50,000. Alertados de sus intenciones, comerciantes de libros mantienen baja la subasta de manera intencional.
Evans viaja a Inglaterra en 1948 y devuelve el delgado tomo al pueblo británico como un “reconocimiento por haber mantenido a raya a Hitler mientras nos preparábamos para la guerra”. Odgson es también famoso fotógrafo de niños, haciendo este retrato original de Alicia Pleasance Liddell, en 1860. Muchas de las imágenes de Alicia están en los archivos de la Universidad de Texas, en Austin. El manuscrito de “Alicia en el País de las Maravillas” hoy se encuentra en la colección del Museo Británico. Y también analizado. Se ha dicho que el mundo maravilloso de Dodgson está plagado “eminentemente, de tendencias orales, sádicas y de naturaleza caníbal”. ¿Analizar “Alicia”…enviarla al terapeuta? Pues acabemos de una vez y disequemos las pompas de jabón.
Charles Lutwidge Dodgson, o Lewis Carroll, jamás olvidó. En cierto sentido, nunca creció. Incluso podríamos decir que maduró a la inversa, como el Peter Pan de J.

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