Inspiración de vida


David Enríquez Estrada
El Mundo de Tehuacán

Juan Diego Merino Pérez, de tan sólo 13 años de edad, es considerado como una de las promesas a seguir en las categorías inferiores del balompié en Tehuacán.
Juan Diego nació un 19 de mayo de 2006 en Tehuacán, Puebla, y a pesar de haber llegado a este mundo con una malformación en su brazo derecho, él ha dejado en claro que en la vida no hay límites.
Desde muy pequeño inició en el mundo del futbol, siendo su familia quienes lo inspiraron a practicar este magnífico deporte. A parte de tener una zurda y una derecha privilegiada, Merino Pérez aprendió a nadar a los dos años de edad, así como rodar en bicicleta tiempo después.
Griselda Pérez, madre de Juan Diego, comentó que su pequeño hijo fue el más avanzado cuando él cursaba el preescolar, siendo él el que ayudaba a sus demás compañeros a atarse las agujetas.
Merino, como lo conocen dentro de las canchas, solía ser un poco reservado, tímido y sin ganas de hablar, sin embargo, desde que pateó por primera vez un balón de futbol, él se fue soltando, siendo este deporte el que lo ayudó a socializar más, viendo así el exterior que lo rodea.
A los 4 años inició en el equipo Holanda, para posterior partir a su combinado actual Huevos Tehuacán.
Con el gran apoyo de sus padres, así como de sus entrenadores, Raúl Casas y Álvaro Badin, Diego Merino ha conquistado, junto a su escuadra, dos campeonatos en categorías menores, así como un subcampeonato en la misma.
Aparte de ser un apasionado a la redonda, Juan Diego es un gran dibujante, mencionando que en los trazos que hace, es donde puede expresar sus sentimientos, al igual que quitarse el estrés y poder desahogarse.
Cursando el primer grado de secundaria en América La Salle, sus materias favoritas son educación física y español. Además, él ya tiene en mente qué ser en un futuro, teniendo la ilusión de querer ser un gran arquitecto y un futbolista profesional.
El gran defensa central de Huevos Tehuacán tiene como cábala entrar al rectángulo de juego con el pie derecho, así como rezar junto al resto de su equipo por un partido más. Él ha aprendido mucho de sus derrotas, siendo esas duras pruebas las que lo han ayudado a ser mejor persona, mejor estudiante, mejor hijo y un mejor zaguero central.
Sus padres Griselda Pérez Sánchez y Miguel Ángel Merino Marín, son su motivación, siendo ellos las personas a las que les dedica sus triunfos.
Su ídolo es el futbol es el lusitano Cristiano Ronaldo. Su liderazgo y calidad ha inspirado a muchos chicos a alcanzar sus sueños, Juan Diego no es la excepción e implementa lo que ve, para ser un líder dentro de la cancha.