¡Una cruz sobre el pecho felino!

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Córdoba

Ya en alguna ocasión los Caminos de Guanajuato se llenaron de lágrimas, hasta hacer prácticamente imposible el transitar en ellos, ocurriendo ese desastre deportivo el domingo 7 de diciembre del 97, cuando dentro del segundo partido de la gran final entre La Fiera y el Cruz Azul, los cementeros asumiendo la categoría de reyes mártires, con un Carlos Hermosillo choreando sangre y epopeya, terminaron venciendo dos goles por uno en tiempo extra, anotando el gran delantero su tanto mas valioso dentro de su historia en el balompié azteca rentado, venciendo la cabaña de Ángel (Lucifer) Comizzo.
Evocando que el partido dio comienzo a las doce horas, final de Invierno 1997, con los cánticos de Los caminos de Guanajuato por delante, mientras el arbitro central Arturo Brizio Carter, que cubrió una mala actuación, nunca expulso a Comizzo tras la agresión a Hermosillo, se preparaba a iniciar la contienda.
Cruz Azul venía de ganar uno por cero en la cancha del Estadio Azul (Ciudad de los Deportes) con tanto de Benjamin Galindo de penal, León en el partido de vuelta terminaría venciendo uno por nada con aquel tanto de Missael Espinoza, por lo cual el dramático partido se fue a los tiempos extras en donde tras el gol de Hermosillo, tanto de oro, daría la corona a los forasteros.
Luis Fernando Tena fue el técnico triunfante, mientras Carlos Reinoso cargó con el madero del fracaso del León, luego de haber tenido un gran trabajo en la dirección técnica del Leon durante toda la campaña regular.