Felicidades psicólogos

Alejandro Tovar González*

El pasado 20 del presente mes se conmemoró en México el Día del psicólogo, día instaurado desde 1998, conmemorando el otorgamiento de la primera licencia para dicha profesión en nuestro país, consolidando dicho en programa en nuestra Máxima Casa de Estudios. Es la Federación Nacional de Colegios, Sociedades y Asociaciones de Psicólogos quien promueve el reconocimiento a quienes nos dedicamos a esta noble, bella y demandante labor. Vaya mi felicitación sincera a quienes se han formado en esta disciplina y también, por qué no, a quienes nos han considerado como una opción para vivir mejor, transformar su vida y mantenerse saludables.

Recordemos que la Organización Mundial de la Salud considera a la salud como: el bienestar biológico, psicológico y social; no sólo como la ausencia de enfermedad sino a un estado y concepción de la salud como responsabilidad de cada uno. Del primer aspecto se encargan los médicos, quienes también tienen su día y merecen del reconocimiento y agradecimiento de la sociedad. De los otros dos aspectos nos dedicamos quienes intervenimos directamente en las emociones, las conductas o la regulación o formación del ser humano. El reto está actualmente en el aspecto social. El entorno no es favorable, hay enfermedad social: asesinatos, robos, secuestros, violencia desmedida, desempleo, hostilidad, y eso hace que se detonen casos de ansiedad, depresión, adicciones, suicidios. He ahí el reflejo claro de una sociedad enferma.

A pesar de lo anterior, es posible trabajar en el aspecto emocional para poder contribuir a nuestro bienestar, a preservar la salud mental, incluyendo la forma en que pensamos, sentimos y actuamos. Y es que tristemente no nos educan para aquello con lo que realmente tendremos que lidiar toda nuestra vida. Nos enseñan a trabajar, a asearnos, a ser puntuales, a hacer operaciones matemáticas, leer, escribir, pero no a gestionar adecuadamente nuestras emociones y he ahí un eslabón débil de la cadena. Se están haciendo ya algunos esfuerzos en el entorno educativo formal, pero son apenas los primeros pasos, el reto es enorme y la labor requerida titánica. Pero al igual que en el cuidado del ambiente, es con la toma de conciencia y el trabajo individual que podemos ir avanzado hacia la crecimiento y la transformación.

Es importante mencionar a la población en general que acudir a terapia, llevar un proceso psicológico o “ir al psicólogo”, no tiene nada de malo. No es sinónimo de estar loco, no consiste sólo en contarle su vida a un desconocido ni tiene porque ir contra ninguna religión. Un proceso terapéutico consiste en una actividad donde se reúnen dos expertos: una en técnicas y formación psicológica y otro en su propia vida. Entre los beneficios que aporta n las sesiones es posible señalar: Te ayuda a sentirte mejor, aprendes herramientas para manejar conflictos, puedes cambiar las creencias limitantes, te ayuda a vivir en armonía contigo mismo y con los demás, estar en un relación de confianza y empatía, recibir asesoramiento profesional y psicoeducación, te empoderará ante diversas situaciones. Además de enfatizar en que hay muchas áreas en la psicología, por lo que no todos son iguales.

Si eres psicólogo, recuerda el compromiso que tienes como producto de tu actividad profesional y que el saber no ocupa espacio. En Estados Unidos para poder ejercer la psicoterapia hay que contar con estudios doctorales; egresar de la licenciatura, abrir tu consultorio y hacerte llamar psicoterapeuta puede resultar “intrépido” y éticamente cuestionable. Fórmate, prepárate, certifícate, realiza estudios de posgrado, considerando que la gente va a confiar su salud mental en ti y que el artículo de competencia del Código Ético dice: “Tendrá que conocer y reconocer los límites de su competencia, de acuerdo con su educación, capacitación, supervisión, consultas, estudio, o experiencia profesional”. Se vale no saber, pero no se vale querer hacer creer que se sabe, cuando no es así, o querer verle la cara a la gente. Dignifiquemos la profesión y entonces quedémonos satisfechos sabiendo que estamos haciendo lo correcto.

*Licenciado en Filosofía / Psicoterapeuta Cognitivo-Conductual/Doctorado en Psicología

Miembro de la Sociedad de Filosofía de Castilla-La Mancha, España

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