El misterio de la “tribuna antiimperialista”, icono del pulso Cuba-EU

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La Habana.- ¿Arreglo o demolición? La “tribuna antiimperialista José Martí” que se extiende frente a la Embajada de EU en La Habana está siendo reducida a escombros y los habaneros se preguntan qué va a pasar con este símbolo del eterno desencuentro entre Cuba y el país vecino que Fidel Castro mandó construir.

“No creo que se abandone el proyecto inicial, y menos en las actuales circunstancias”, afirmó a Efe Ulises Barnet, un vecino de la zona que pasea cada día a su perra Negra por la explanada que se extiende desde la Tribuna, ahora cuajada de escombros y planchas de cemento hechas añicos.

Las “circunstancias” a las que alude Barnet son las nuevamente envenenadas relaciones con Washington, que ha cercenado la normalización de los lazos con La Habana impulsada por el expresidente Barack Obama e incrementado la hostilidad hacia la isla con nuevas sanciones y retórica incendiaria.

A muchos les extrañaba que precisamente en un momento de “vuelta a las trincheras” Cuba tirara abajo este referente “antiimperialista” que permaneció en pie incluso en los tiempos más acaramelados del “deshielo” diplomático entre 2014 y 2016, cuando la inesperada victoria de Donald Trump trajo consigo un giro argumental.

A principios de esta semana, el diario digital independiente 14yMedio publicó que la instalación que se erige a unos pasos del célebre Malecón habanero desaparecería para dar paso a un más pragmático edificio de oficinas, pero la web oficial Cubadebate salió este jueves al paso para desmentirlo.

“Bajo ninguna circunstancia vamos a demoler la Tribuna, no tendrá otro fin que seguir siendo la plaza por excelencia para la lucha contra el imperialismo”, declaró a ese medio un funcionario de la administración provincial.

El lugar fue inaugurado en olor de multitudes el 3 de abril de 2000 por Fidel Castro durante uno de los momentos más tensos de la accidentada relación bilateral: el pulso por el retorno a Cuba de Elián González, el “niño balsero”.

La tribuna, según se dijo cuando fue estrenada, tenía capacidad para 10 mil personas sentadas y otras 30 mil de pie, y la retranca popular cubana pronto bautizó el lugar como “el protestódromo”.

En los meses que duró la pugna por allí desfilaron decenas de miles de personas, en muchas ocasiones niños, para reclamar la vuelta del pequeño, pero también se han celebrado decenas de conciertos y ha sido escenario de actos de apoyo a causas como la palestina o la independencia de Puerto Rico.

Hasta que Elián regresó a la isla, los megáfonos de la Tribuna apuntaban directamente al edificio estadounidense.

Fue además el lugar en el que los cubanos repudiaron el terrorismo y la guerra poco después los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, en una “expresión de solidaridad” con las víctimas, declaró entonces Castro.

En el año 2006 se añadió a la Tribuna el “monte de banderas”, 138 enormes mástiles con sus respectivas enseñas ondeantes en respuesta a la colocación, en la fachada de la entonces Sección de Intereses de EU -hoy embajada-, de un panel electrónico en el que destellaban mensajes políticos que el Gobierno consideraba subversivos.

Las banderas se mantuvieron cuando tres años después EU apagó el panel de la discordia, aunque en la actualidad puede apreciarse el deterioro de los mástiles por la cercanía del mar, y las enseñas -inicialmente negras con una estrella blanca y posteriormente cubanas- solo se izan en contadas ocasiones.

“Cuando soplaba viento desde el Malecón provocaban un ruido ensordecedor”, recuerda un diplomático que estuvo destinado en La Habana en aquellos años.

Las misteriosas obras, por tanto, forman parte de una remodelación integral para “devolverle a la Tribuna la lozanía y el esplendor que siempre tuvo”, aseguró el funcionario.

El deterioro del lugar se agravó tras las inundaciones costeras provocadas por el despiadado huracán Irma hace dos años en todo el Malecón, que sumergieron la tribuna bajo el agua del mar durante dos días.

Los arreglos pasan por erigir una plataforma más alta que reduzca el impacto del mar y emplear materiales “más duraderos” que resistan mejor la acción del salitre y los elementos. Se repararán las diez torres y cinco arcos metálicos que jalonan la explanada y “se intervendrá” el monte de banderas.