El papel y el plástico

El papel y el plástico

Oscar R. Cabrera Solís

¡Vaya que si lo recuerdo! (1958) Teníamos la edad de la fantasía, chavales estábamos, veíamos a las señoras de la casa, pasar al Mercado “16 de Marzo de 1660”, los sábados días de mercado que hacían las amas de casa, luciendo sus canastas de carrizo de la artesanía de Altepexi y Ajalpan, bolsas de ixtle, y otras de tela, para traer el mandado.
Como chavales, nos ganábamos un dinero cargando canastas de las amas de hogar hasta sus casas. Veíamos por todos lados y no existía el plástico, solo el papel estraza en pliego y bolsa o llamado papel madera, el papel Periódico con el que envolvían los abarrotes.
El papel estraza, para envolver los comestibles, (carne, pollo, manteca otros) el papel periódico para las semillas. Repito no había plástico.
En los estanquillos aledaños al Mercado “La Cordobesa”, dividida en dos partes, en uno de servían suculentas bebidas atarantadoras, que consumían los cargadores y todo público, dígase un “tejon”, hierba maistra, si traía un mal de estómago, un tejocote llamado el coñac de los los pobres, servido en vasos de vidrio, no había de plástico o unicel;la otra sección se compraba el abarrote, dígase también otro estaquillo la “Serrana” en la mera esquina de la 3 oriente; y desde luego para descansar los comerciantes que venían de la región el mesón de las flores, de Don Hilario Diaz. Bueno todo era papel, no había plástico. ( En otra buena ocasión les platicaré de las tiendas de abarrote o estanquillos).
Las panaderías, al tiempo de la mañana y la tarde, su exquisito aroma de pan de leña, levado al natural, en pleno centro “La Flor” de Don Zeferino, por el rumbo a la estación de ferrocarril, “La Primavera” ahora “El Carmen”, las exquisitas semitas “lloradas” y doradas de la panadería de Doña Lolita entre la 2 y 4 sur, todo se servía en bolsa de papel estraza o era costumbre llevar canasta, para acomodar la repostería que no se maltratara y llegara con bien a la mesa.
A la escuela, recién inaugurado el Centro Escolar “Venustiano Carranza”, llevábamos nuestro itacate, bien preparado con cariño por mamá, envuelto en una blanca servilleta de tela bordada; agua, había bebederos en los portales de la escuela. No había bebidas embotelladas en plástico solo refresco de marca, que no se consumía en la escuela.
Gozábamos de la llegada de las cuatro estaciones del año, bien marcadas por el tiempo, no torrenciales atípicos. Había una educación en casa de la preservación del entorno.
En síntesis, ya se ha prohibido el plástico, se está reglamentando para que el año 2000 no se use.
En mi habitual paso por el mercado, un comerciante de plástico, me decía: ? Que vamos hacer los que nos dedicamos a este giro? Pienso : La reglamentación, tiene que tener una retrospectiva, perspectiva prospectiva y alternativa. Si existe, que bueno, si no, hay que crearla.
El cuidado del medio ambiente requiere de una muy buena asesoría, de profesionistas sabedores de la materia, de una buena disposición en comunicación para decir, que se está haciendo y que se tiene que hacer. Hay que contestarle a nuestro amigo comerciante y al público en general el porqué la prohibición en la venta de plástico y a la ciudadanía las estrategias a seguir.
Hay una normativa mundial; una legislación estatal, si la hay. Cuales van a ser los sustitutos del plástico, donde se van a adquirir, cuál va a ser la reingenieria que van a utilizar las empresas que se dedican a la fabricación del plástico.
Importante, la concientización de la ciudadanía, de utilizar, ya sea su canasta, bolsa u otro enser, para transportar sus artículos del súper, dígase mercado o centro de abasto, por medio de una campaña muy profesional.
En fin, sea por bien.

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