Las 100 universidades y el Día del Maestro

Jesús Víctor García Reyes

Las cien universidades, que recién han iniciado en todo el país, creadas por el Gobierno federal actual, tienen el compromiso de sacar del atraso y subdesarrollo municipios y regiones completas de la nación.
La privatización de la educación en todos sus niveles, particularmente la superior y el posgrado en tiempos de los gobiernos capitalistas (neoliberales), tiende a llegar a su fin, o por lo menos a su neutralización.
Los grandes consorcios educativos comerciales que se inician tiempo atrás, como la universidad La Salle, la UDLAP, Iberoamericana, Tecnológico de Monterrey, ITAM, Panamericana y otras, lucraron mucho tiempo con la educación superior e infiltraron, por medio de ellas, la ideología, tradicionalista, conservadora, derechista, hasta llegar al pensamiento capitalista, de mercado, que todo lo cotiza en pesos y centavos. Los tecnócratas formados en estas instituciones trabajaron en favor de los capitalistas y usureros del mercado, la banca, el comercio y las instituciones de servicio del sector privado. Millones de jóvenes quedaron imposibilitados de cursar educación superior, por no tener ingresos para pagar colegiaturas.
Por otra parte, las universidades públicas en las entidades federativas se volvieron elitistas, creaban sus grupos de poder “intelectual” y por medio de su influencia, controlaron (controlan), las grandes universidades autónomas en los estados.
La universidad pública se aburguesó. Se acomodó a las delicias del capitalismo y olvidó su papel fundamental en sociedades con fuerte subdesarrollo, que era “educar para transformar” los contextos municipales y regionales. La UNAM, UAM, Chapingo, BUAP, Uabjo, IPN, fueron las únicas universidades que nunca olvidaron la “razón de su existencia” y el compromiso social con apego a la ciencia y las humanidades.
Cincuenta años han pasado, y aún prevalece este aburguesamiento en las universidades de provincia. Por todo ello, surge el proyecto educativo del Gobierno Federal 2018-2024. El Sistema Universitario Benito Juárez, cuyo programa abarca consolidar cien universidades públicas y gratuitas en todo el territorio nacional, para jóvenes con promedio de 8.5 y documentos en regla.
La Dra. Raquel Sosa titular del programa, ha manifestado en diversas ocasiones el sentido del proyecto. Ha dicho que serán universidades cuyo compromiso será promover el desarrollo del pensamiento, la cultura, la ciencia, tecnología y las humanidades sin caer en el burocratismo.
El fin de estas universidades, que en principio serán pequeñas, es transformar la rutina académica que influye y desanima a los educandos. La idea de tener universidades creativas, críticas, científicas y que ofrezcan alternativas a los problemas, económicos, ambientales, comunitarios, vecinales, es un principio que las regirá en las regiones donde se instalen y funcionen.
En Río Blanco tenemos una escuela universitaria que atenderá los problemas del medio ambiente y las tecnologías para energías limpias. Una ingeniería cuya base científica será desde el principio, alternar la teoría con la práctica académica y el compromiso social. De nada serviría tener otra universidad más, en la región, si solo se ocupa de lo que sucede en sus cuatro paredes.
El proyecto de las cien universidades que ha propuesto el gobierno de México es generar una revolución regional, que altere los patrones de pasividad y confort en que han caído las universidades autónomas, que sólo aspiran a sus privilegios, altos ingresos y prestaciones capitalistas.
La UV es una de ellas, a pesar de tener buenos equipos de trabajo e investigadores, desgraciadamente ubicados solo en la capital Xalapa. Veracruz es todo un estado, no solo es la capital. La provincia de México ha sido intencionalmente descuidada en el aspecto de la educación superior y el posgrado universitario. El que esto escribe ha presentado proyectos a diversas universidades (públicas y privadas) para crear algún centro de investigación que sintetice el conocimiento de diversas áreas y logre alternativas a la solución de problemática regional. ¿Qué me han contestado los encargados académicos?, se aprecia buen proyecto, objetivos claros, sustentabilidad teórica… pero, desgraciadamente no tenemos presupuesto para emprender un instituto cómo el que propone. Estas universidades públicas y privadas, prefieren simulación académica y, eso sí, cobrando jugosas cuotas mensuales, pero en los hechos no aportan nada a sus municipios, regiones y entidades.
Las cien universidades que apenas inician en el país, esperamos no caigan en la dejadez, en las conveniencias personales, en los privilegios efímeros. Hay un compromiso fuerte con el pueblo de México, que está confiando en la conducción de un presidente nacionalista con visión de izquierda democrática (libertaria). Hay un compromiso, lo ha dicho la Dra. Raquel Sosa, a quien tengo el gusto de conocer de hace años, en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, ya que ella ha sido integrante del Instituto de Investigaciones Sociales (hoy con permiso), para ocuparse del programa nacional de las cien universidades.
El año pasado estuvo en la región en tres ocasiones. Visitó el edificio de la escuela universitaria de Río Blanco (situado en Camino Nacional junto a bodega Pascual Boing), varios académicos tuvimos oportunidad de comer y conversar con ella, para conocer los alcances del programa. Estas universidades tienen registro de la SEP federal a partir del año 2019, todo su personal es titulado y especializado en una línea de investigación. No se permite improvisación alguna, el compromiso es serio y de gran alcance. Son universidades federales, asignadas a un presupuesto público con respaldo gubernamental. Son gratuitas y, además, los jóvenes aceptados bajo determinadas evaluaciones, se hacen acreedores de una beca de 2,500 pesos mensuales para que se dediquen de tiempo completo a sus estudios. La excelencia académica será su característica al igual que la investigación y la práctica técnica. En principio se busca captar unos 35,000 estudiantes en todo el país.
Esperamos que con este proyecto de interés social, las universidades autónomas cambien su enfoque “aburguesado” respecto a la educación universitaria y el posgrado. Ojalá sus sindicatos universitarios dejen ya de ser “elitistas” y miren hacia abajo, a los que menos tienen…
Este 15 de mayo es el día del profesor. Seamos profesores de jardín, primaria, secundaria, bachillerato o universidad, todos celebraremos nuestro día con júbilo y regocijo. Aunque no se nos reconozcan méritos, desvelos y trabajo extra en casa, trabajo que no se paga (según las reglas capitalistas, pasa lo mismo con las mujeres del hogar, las llamadas “amas de casa”, que solo reciben una flor el 10 de mayo), pero en fin, nos llegó nuestro día.
¿Quién instituyó el 15 de mayo como Día del Maestro? No lo sé, ni creo alguien lo sepa. Quizás algún sindicato oficialista, quizá un político del PRIAN, no lo sabemos. Pudo ser el día 20 o 30 de mayo, pero escogieron una quincena ¿por qué será?
De todos modos, sean peras o manzanas, felicidades a las compañeras (os) que escogieron el trabajo que el pedagogo chileno Paulo Freire calificara como el más riesgoso de todos los trabajos. Si se educa mal, la sociedad se comportará mal, si se hace a medias la sociedad seguirá igual, si se educa bien, las mujeres y los hombres empezarán a pensar y vivir en libertad…
¡Felicidades a todos ustedes!

*Politólogo. (UNAM.BUAP). Catedrático. Investigador Universitario

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