Disfrutó la noble labor de la docencia

De la Redacción

Tecamachalco.- Catalina Bautista Castillo, de profesión maestra, tiene 27 años en el servicio, y eso para ella es motivo de orgullo.
De pequeña, por la falta de recursos, terminó su primaria y tuvo que dejar de estudiar por un periodo de nueve años, después con ganas de salir adelante y para obtener un mejor modo de vida, retomó sus estudios de secundaria, luego el bachillerato y posteriormente entró a la Normal.
En el pueblo donde vivía había una escuela para maestros, por lo que no sólo ella, también sus hermanos y algunos vecinos se inclinaron por aquella profesión.
Para ella, ser maestra es muy bonito, y guarda con mucho cariño sus recuerdos de aquellas épocas cuando inició. Comentó que en sus primeras actividades como maestra, “me fui a trabajar a Chiapas en una escuela rural muy pequeña, en donde no tenían casi nada para poder dar clases, la gente era de escasos recursos y los padres de familia implementaron una pequeñas bancas con madera”. La gente era muy amable y ella vivíamos en la misma escuela, en donde pasaban prácticamente todo el día con los niños.
Después trabajó en Oriental por la zona arqueológica de Cantona, fue una etapa definida como muy linda, pues en la mañana trabajaban con los niños y por la tarde ayudaban a plantar árboles, hortalizas. También hacían deporte por las tardes con los niños; los papás en agradecimiento por enseñar a sus hijos, les mandaban huevos criollos y tortillas para comer. A veces les regalaban algún pollito o verduras.
“Y después llegué a Tecamachalco, y aunque dicen que tengo un carácter fuerte, los padres de familia siempre me han tenido cariño y respeto. Tengo más de veinte años trabajando en la escuela primaria ´Melchor Ocampo´, en la comunidad de Xochimilco, aunque en algunos meses ya me voy a jubilar”, compartió.

Sus satisfacciones
Como maestra tiene muchas satisfacciones, principalmente porque sus ex alumnos la siguen saludando cuando la encuentran por la calle, uno de ellos es Químico y tiene un laboratorio en Tecamachalco, y otra ex alumna es Maestra de Inglés, también en esta ciudad.
Como maestra lamenta la pérdida de autoridad que con los años se le ha ido delegando a los maestros, porque ya no pueden ni llamarles la atención a los niños, de hace 10 años a la actualidad, los tiempos han cambiado.
“Ahora los niños se la pasan encerrados viendo tele o en los videojuegos y las redes sociales. Aprenden cosas que los padres no se dan cuenta, muchos niños están solos y no son supervisados ni tienen la compañía de los padres”, afirmó.
La maestra Catalina compartió que ser maestro no es una labor mal pagada, porque reconoce que gozan de privilegios que otros profesionistas no. Como las vacaciones, tardes libres y recesos. Disponen de mucho tiempo para ellos y aunque no tienen un sueldo de diputado, tampoco son mal pagados.
Por ultimó envió un mensaje a los padres y alumnos; “nosotros como maestros contribuimos con una parte en la formación de los niños, pero la educación viene desde casa, inculquemos a los hijos el respeto”.