De chef a maestra

II Alejandro Aguilar
De la cocina, al aula. Luego de pasar por distintos retos y dificultades en la profesión, Leticia Márquez Barajas reveló los esfuerzos por alcanzar sus sueños.
En el Día del Maestro, Leticia, quien está frente a grupo desde hace cuatro años, en la escuela primaria “José Ochoa Lobato”, relató que hace 24 años, a punto de terminar su licenciatura de educación primaria en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), se acercó a buscar trabajo como barrendera en una escuela.
Sin embargo, con el fin de buscar un ingreso para concluir sus estudios, pudo colocarse en 1995 como chef y cocinera para un kínder, y luego en el preescolar “Leonardo Bravo”, en Potrero Nuevo, ascendió al área administrativa y en aula.
“Yo llegué pidiendo empleo de limpieza y terminé de chef en esta escuela y la directora, Juana María Velázquez Moreno, me dio chance trabajando en las aulas, y me dijo que yo era muy buena pero que sólo me faltaba el título en ese entonces, ahí empezó mi historia”.
Con esfuerzo para destacarse en la docencia pudo ejercer relativamente la profesión de maestro en ese entonces. En el 2006 pasó a asistente de maestro en el Centro de Atención Múltiple Múltiple (CAM) número 9 en Córdoba, cuyo mayor reto fue conocer y atender a niños y jóvenes con discapacidad. “Fue un cambio drástico de ser chef a asistente de maestro”, recalcó.
Cinco años después, y con cierta experiencia, la autoridad educativa la removió a una escuela rural en la localidad en Coapichapan, Fortín, donde tomó la dirección.
“Junto con los padres de familia levantamos esa escuela para hacer techado, canchas y aulas. Por eso tuve problemas con el agente municipal de esa época, porque tomó represalias en contra mía, ellos pedían mochada, pero para mi la honestidad es primero. Tuve una agresión en mi coche, me aventaron una camioneta y me retiraron de la supervisora para no arriesgar mi integridad por esa situación”, relató la docente.