Ya llovió

Cruz Azul tendrá que montarse en la cápsula del tiempo para encontrar un algo motivador que lo haga reaccionar, tras estar abajo tres goles por uno en el marcador global de la actual fiesta extra del futbol azteca profesional, llevando enfrente al verdugo implacable de casi siempre, el América, apuntando sus flechas hacia la campaña 1971-72, cuando aquel poderoso equipo forrado con el azul hasta la propia alma, derrotaron al ahora tradicional adversario, cuatro goles por uno, para ceñirse la corona de campeones.
Hecho inusual el contemplado en aquella final de torneo, en donde solo existió un partido, para definir al rey del balompié azteca rentado, por así definirlo esos reglamentos surgidos con la firma de la Federación Mexicana que hace y deshace a su real antojo desde su creación.
De esa manera en un solo cotejo, el Cruz Azul, que ya espantaba a sus adversarios, por su potencia y calidad, termino por arrollar a los azulcremas cuatro goles por uno, exhibiendo un futbol pleno y espectacular, con la alineación de su equipo más contundente de todos los tiempos.
Dos goles del malogrado jugador Octavio El Centavo Muciño, que estaba llamado a ser uno de los grandes artilleros del balompié azteca, mas una bala asesina se encargo de cortarle la carrera en un cabaret en la ciudad de Guadalajara, cuando ya jugaba con las Chivas Rayadas, dieron el rumbo definitivo al encuentro, apareciendo también en la marcha del marcador dos grandes arquitectos de la media cancha, Cesáreo Victorino, también ya ido de esta vida, y Héctor Pulido, anotando el llamado gol del honor que se convirtió en el del horror de una masacre de cuero, Enrique Borja por parte del escuadrón del América.
Y miren que clase de alineación presentó otro personaje a la vera de Dios, Raúl Cárdenas, Miguel Marín en la puerta, integrando la cuarteta defensiva Marco Antonio Ramírez, Javier El Kaliman Guzmán, Alberto Quintano y Javier Sánchez Galindo, en la línea media aparecieron Pulido, Victorino y Alejandrez, y en el ataque nombres de contundencia y de alta calidad, con Fernando Bustos, Octavio Muciño y Eladio Vera.
De este grupo plenamente inolvidable ya pasaron a mejor vida, los referidos Victorino y Muciño, ademas de Bustos, El Gato Marín, el Kaliman Guzmán, y el que fue su propio técnico Raúl Cárdenas.
América que también poseía un gran equipo, no pudo hacer casi nada ante el futbol practicado por los celestes, a los cuales la prensa nacional dedico titulares como Los Angeles Azules, en base a lo que mostraron sobre la cancha del estadio Azteca aquella mañana de domingo del 9 de julio de 1972.
Después el propio América revertería el proceso de la destrucción, manteniendo ya lo que se contempla como una larga maldición, en cotejos de liguilla tocando inclusive dos finales.
La razón de todo esto es sencilla, los Marín, Quintano, Guzmán, Bustos, Muciño, Vera, etc, no se dan en macetas, refortalecidas y regadas supuestamente por saliva y nula publicidad, acompañada de una mercadotecnia para bobos.