Evangelio

Lectura del santo
Evangelio según san Juan 10,27-30:
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos. El Padre y yo somos uno“.

Palabra del Señor.

Jesús es este pastor que quiere conducir tu vida, quiere que escuches su voz en las Eucaristías, en la oración y en la meditación de su palabra; frecuentemente hace resonar su voz en tu conciencia, pero no siempre le escuchas. El es el buen pastor, el único que da la vida por ti, que te ama con sinceridad, no por lo que pueda obtener de ti, sino por ser su creatura.
Como pastor te conduce con el cayado de la Cruz hacia pastos verdes y tranquilos; aquel que se deja guiar por Jesús tiene una sabiduría que le ilumina para tomar decisiones, para hacer lo correcto con su vida y a su familia.
Cuando los hombres no escuchan la voz de Dios empiezan a escuchar la voz del ladrón que es Satanás. Su vida queda encerrada en un círculo de resentimientos, odios, vanidades, lujurias, vicios y orgullo, teniendo como resultado final la destrucción de sus matrimonios, sus hijos y de su propia existencia.
En cambio, las ovejas de Jesús escuchan su voz, saben que la voz de Jesús no los lleva al aborto, ni a la promiscuidad sexual, ni a los anticonceptivos. La voz de Jesús es paz en el espíritu, es alegría que viene de sentir el amor de Dios, nunca lleva al resentimiento ni a la degradación del cuerpo.
Este día regálate la oportunidad de escuchar a Dios, hoy domingo es un día santo.

 

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