Lectura del santo Evangelio según san Juan 6,44-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese si ha visto al Padre. Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.
Palabra del Señor.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio de Hoy
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Algo que los cristianos hemos de valorar es la elección que el Padre ha hecho sobre nosotros para reproducir la imagen de su Hijo Jesucristo en medio del mundo, no has sido llamado a ser cristiano por tus méritos sino por una elección gratuita de Dios. De ahí que hayas recibido el sello de la fe, el bautismo, siendo un niño, sin que tu lo hayas escogido, sino que la iniciativa ha sido de Dios.
Ha sido Dios, quien gracias a la fe de tus padres, te ha elegido para que puedas conocer a Cristo y a través de él llegues al encuentro con Dios Padre. La iniciativa en el amor siempre es de Dios, ya san Juan en alguna de sus cartas dirá: “No es que hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero”. Por eso podemos en este día estar profundamente agradecidos con Dios porque nos ha llamado a la fe, porque te ha elegido para que lo conozcas.
Ciertamente tu eres libre para aceptar o rechazar este llamado, Dios te ha dado la libertad para seguir a Cristo o para ignorarlo. Porque el Bautismo que te ha hecho Hijo de Dios, cristiano y miembro de su Cuerpo Místico que es la Iglesia para siempre no te quita la libertad. Tu eres libre para responder a esta vocación, para aceptar el plan de Dios u optar por otra opción.
En los planes de Dios, desde el principio, ha estado que a través de Cristo conozcas cada día más en profundidad el amor del Padre.

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