Cabañas, la casaca de la vida eterna

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Córdoba

Fue paralizante el ver la foto de un casi muerto Salvador Cabañas, tirado sobre una gran mancha de sangre, en el interior del baño en donde fue atacado por la bala disparada por uno de esos orates que por desgracia siguen pululando en nuestra nación. Primer mes del 2010, un enero que nunca olvidará Cabañas, viviendo su gran momento como futbolista, roto después en casi un millón de pedazos tras el balazo recibido en plena cabeza en el baño de un Bar, rodeado de maleantes y de tipo de escasa o nula monta moral. Salvando el hilo de su existencia de manera milagrosa, pero terminando de manera abrupta una gran carrera profesional en las canchas, encontrando después dentro de la organización del equipo del América, la ayuda plena para radicar casi por siempre en la ciudad de México, y para formar parte de uno de los equipos, el mejor de veteranos, conformado con los matices azul cremas.

Conservando aparte de la existencia Salvador, un hecho feliz a todas luces, el de la idolatría monumental hoy, mañana y siempre, pudiéndose eso notar cuando las Leyendas del América visitaron a la ciudad de Orizaba, y ahí en la cancha del Estadio SOCUM, Cabañas se robó el show sin proponérselo, cuando con su rostro triste en demasía, poso ante miles de flashes de los múltiples celulares de los aficionados que lo volvieron a coronar como el mejor jugador americanista de las épocas modernas, pudiendo su casaca puesta provocar el fastuoso milagro de la vida eterna de loas y alabanzas, en el mundo del deporte, en particular el del futbol.

Cabañas anotando un gol, un penal lanzado con la fuerza de un rayo demoledor sobre la cabaña que era defendida por el gran arquero cordobés Carlos Abad dio de esa manera las gracias y los parabienes eternos a sus múltiples y fieles seguidores de hoy, mañana y siempre. Si Cruz Azul tiene héroes bañados en sangre, América le dice, Con Permiso. Y la vida da revanchas milagrosas, y ya Cabañas se prepara para asumir el cargo de gerente deportivo en el equipo de los Jaguares de Chiapas, militante en la Segunda División.