Lectura del santo Evangelio según san Juan 6,35-40:

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día”.
Palabra del Señor.

Germán Alpuche San Miguel
El Evangelio de Hoy
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La voluntad de Dios Padre es que tu seas feliz en el amor, es decir, que tu existencia no es un accidente ni una casualidad, tu fuiste creado por amor, Dios ha predeterminado desde el principio de la creación que en ti se reprodujera la imagen de Cristo para que amando fueras feliz.
Es verdad que por el pecado esa imagen se ha empañado, pero el Padre ha enviado a su Hijo para restaurar en ti la dignidad de hijo de Dios. Tu fuiste creado para la felicidad no para la tristeza y la muerte. Pero para ello tienes que permitirle a Cristo que reconstruya en ti todo lo que el pecado ha dañado. Porque Dios quiere que tengas vida eterna, cuando los hombres no la tienen llevan una existencia vacía, sin entusiasmo para vivir, resignados a una realidad que no es la que Dios pensó para ellos.
Es por ello que Jesús te insiste en que creas en él, en que apoyes tu vida en la meditación de su Palabra que te llega a través de las Sagradas Escrituras y, que recibas su gracia y la fuerza de su espíritu, que se te entrega a través de la Sacramentos.
Sin Cristo la existencia de los hombres queda vacía, es por ello que nuestra salvación de todo lo que nos destruye y nos hace perder el sentido de nuestras luchas cotidianas nos la entrega el amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús; amor que se nos hace presente en la Iglesia, cuerpo de Cristo en la historia.

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