Son Delfines de luz


Paola Contreras
Cortesía

El Club Delfines de Orizaba Ciegos y Débiles Visuales le ha dado a un grupo de personas una razón más para seguir adelante, sin importar que sus vidas se vean nubladas.
Nayeli Morán es la fundadora del club y el principal objetivo es ayudar a personas con padecimientos similares al de ella. A sus 23 años ha conseguido siete medallas a nivel estatal y nacional, y portó la antorcha de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014.
Ella padece retinosis pigmentaría, una enfermedad que causa la pérdida paulatina de la visión, esta misma afección la tiene Esmeralda García, una de las atletas más destacadas dentro del club. Esme tiene 19 años y actualmente lo único que ve son algunas sombras.
Estar dentro del club le ha servido de muchas maneras, le ha ayudado a conocer cosas, a volverse más productiva y principalmente ha descubierto nuevas capacidades. Se traslada a la escuela y a los entrenamientos de atletismo solamente con la ayuda de su bastón.
Esme ha competido en paralimpiadas Juveniles Estatales y ha puesto en alto el nombre del estado, pues trajo consigo un oro en 100 metros planos, plata en lanzamiento de disco y bronce en jabalina.
Por su parte, Leo David Arroyo también destaca en lanzamientos y 100 metros planos. Tiene un 15 por ciento de visibilidad en el ojo izquierdo y en el derecho, un 90.
Es estudiante de preparatoria y el deporte le sirve como una válvula de escape.
María Dolores Martínez, a sus 19 años sueña con convertirse en abogada, aparte desea poder aportar medallas al club en disciplinas como lanzamiento de bala y 100 metros planos. Ella también tiene retinosis pigmentaria y su visión es solamente de un 10 por ciento.
El deporte la ha ayudado a sentirse mejor con ella misma.
Así como ella, Marion Cortés ha sabido salir adelante y superar grandes pruebas, desde los dos años fue diagnosticada con glaucoma congénito, algo que no impidió graduarse en la licenciatura de negocios internacionales.
Erick Sánchez es el mayor del club, también tiene retinosis pigmentaria y además del talento deportivo, es un extraordinario cantante. Con 43 años de edad, su visión es nula.
Las disciplinas en las que se desempeña Erick dentro del club son bala, disco y otras.
El club no cuenta con ningún apoyo, sin embargo, algunos de sus integrantes se alistan para poder asistir a competencias estatales.
Todos ellos coinciden en que siempre buscan motivos para brillar y nunca dejar de sonreír, tal y como lo dice el lema del propio club.