Hipnotizador de Dios

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Nuevas gambetas en el cielo, luego de haber patentizado jugadas geniales durante su paso por la tierra que llego a los 70 años de edad, ante lo cual evadiendo el marcaje del propio diablo y su zaga infernal, Juan José Muñante determino mandar su medido centro en las regiones del paraíso, habiendo dejado recuerdos infinitos de su paso terrenal en el propio futbol mexicano rentado, sobre todo en el equipo de los Pumas, aunque la idea cumbre de traerlo al balompié azteca rentado, fue obra de aquellos directivos del llamado Atlético Español, que parados en las cenizas del Necaxa, intentaron crear otra vez el ambiente de todos, contra cualquier manifestación ibérica, en una cancha de juego.
Capturado por redes de plata de los mandones del Atlético Español, un cuadro finalmente maldito, que pese a tener contrataciones valiosas como la de Muñante, Manuel Manzo, el Pimienta Rico, Tomás Boy y Ricardo Brandon, entre otras estrellas, llevando como duración once años de vida deportiva, al final todo se esfumo, al no haber tenido muchos seguidores, terminando por fin la propia guerra civil entre directivos mexicanos y españoles, en esto ultimo, como aquel Antonio Ordoñez, ex jugador del Asturias.
Muñante en Pumas alcanzó lo máximo, siendo una de las figuras centrales para que el equipo dorado y azul lograse su primer titulo de Liga, venciendo en aquella final la mar de rara, venciendo a la Universidad de Guadalajara en la cancha del estadio Azteca, ya que la casa de los universitarios estaba envuelta por la bandera de huelga de los empleados del campo de acción, del mítico estadio Olímpico.
De esa manera con los driblings maravillosos, y los centros como mandados por su mano derecha, Juan José, el peruano ahora inmortal, doto de los primeros goles a Cabinho, que fue el que resolvió los problemas, para anotar el único tanto llevando enfrente en la finalísima del torneo 76-77 a los Leones Negros, habiendo tenido ese domingo de la consecución del inicial titulo de Liga para Pumas, una actuación cumbre el inca, habiendo despedazado a su marcador, aquel Medico Reyes, lateral que salió mareado, tal y como si hubiese navegado en una cascara de nuez en todo el océano, por las jugadas de Muñante.
La gloria de Muñante la dejo en Pumas, teniendo un ultimo equipo en el balompié mexicano profesional, vistiendo la casaca del Tampico Madero, en donde paso generalmente desapercibido, retornando a su tierra, para despedirse del futbol rentado volviendo a jugar en sus dos primeros equipos, el Universitario y el Sport Boys.
Alejado de cualquier clamor u ovación del respetable, Juan José feneció allá por La Florida en la Unión Americana, un sitio con raro parecido a la propia gloria, que ahora ya conoció a la perfección en la cancha.
Terminando por ser el hipnotizador de Dios, ovacionado por el Hacedor del Mundo, prácticamente desde que volvió a realizar su inicial gambeta, para mandar el medido y perfecto centro.

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