Rusia y Corea del Norte, claves de una relación de vecinos con altibajos

El presidente ruso, Vladímir Putin./EFE

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Moscú.- La relación entre Rusia y Corea del Norte se ha caracterizado por unos vínculos estrechos entre dos vecinos, pero también por altibajos y paréntesis importantes en los contactos al más alto nivel por el programa balístico y de armas nucleares de Pionyang.

El APOYO SOVIÉTICO:

La antigua URSS fue el primer país en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular Democrática de Corea en octubre de 1948. Durante la Guerra de Corea (1950-1953), el Ejército Popular de Corea liderado por Kim Il-sung recibió apoyo del Ejército soviético y de China.

En 1961 las dos partes firmaron en Moscú el Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua, que establecía, entre otras cuestiones, que Rusia tenía que prestar ayuda militar a Corea del Norte en caso de una guerra.

EL GIRO DE GORBACHOV:

El último presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, optó por mantener un contacto directo con Corea del Sur aún a costa de enfadar a Kim Il-sung.

Gorbachov se reunió en 1990 con el entonces presidente surcoreano Roh Tae-woo en San Francisco (EU), lo que causó un grave deterioro de los lazos con Pionyang, que lo consideró una traición al Tratado de Amistad y amenazó con centrarse en su programa nuclear, lo que llevaría al abandono del Tratado de No Proliferación Nuclear. Otro encuentro entre Gorbachov y Roh tuvo lugar en 1991 en la isla surcoreana de Jeju, donde logró un generoso crédito.

EL RECHAZO DE YELTSIN:

Pionyang, cuya precaria economía dependía de la ayuda económica, militar y técnica de Moscú, vio frenada en seco cualquier posible normalización de las relaciones con las nuevas autoridades rusas tras la caída de la URSS, dado que Rusia ya había amenazado con sanciones si Kim Il-sung no declaraba su programa nuclear bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Entre los graves problemas económicos e internos -el primer presidente de Rusia, Borís Yeltsin (1991-1999), tuvo que lidiar con los ataques de nacionalistas y comunistas junto-, Rusia apostó por Corea del Sur, de la que podía esperar más económicamente, y mantuvo un enfoque duro hacia Corea del Norte para que abandonase su programa nuclear.

Durante su visita a Seúl en 1992, Yeltsin amenazó con cambiar o rescindir el Tratado de Amistad de 1961 con Corea del Norte porque Moscú no iba a prestarle asistencia militar en caso de una guerra.

El CAMBIO CON LA ERA PUTIN:

En febrero del año 2000 Rusia y Corea del Norte firmaron un nuevo Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación en Pionyang. Con la llegada de Valdímir Putin a la Presidencia ese año, mostró su voluntad de dar un giro a las relaciones de Moscú con las dos Coreas y convertirse en mediador entre Pionyang y Seúl.

Corea del Sur dio su beneplácito a la “asistencia” de Rusia en sus relaciones con Corea del Norte, con la que abrió una nueva etapa de acercamiento en la cumbre intercoreana de Pionyang en junio de 2000.

Uno de los primeros viajes al extranjero de Putin tras jurar su cargo fue a China y Corea del Norte, donde cerró la década de desencuentro que había protagonizado su antecesor, Borís Yeltsin. La primera cumbre en la historia de las relaciones ruso-norcoreanas se produjo en julio de 2000 entre el presidente ruso y Kim Jong-Il.

LAS VISITAS a RUSIA DE KIM JONG-IL

Kim Jong-Il atravesó en 2001 en su tren blindado Rusia hasta llegar a Moscú. Volvería a visitar este país en 2002, cuando se encontró con Putin en Vladivostok. La tercera y última visita de Kim Jong-Il tardaría nueve años en producirse: en 2011 se reunió con el entonces presidente ruso, Dmitri Medvédev, en Ulan Udé, en Siberia oriental.

El año 2011 se convirtió en el de más actividad en las relaciones, con visitas mutuas de varios funcionarios y ministros, según un documento sobre los lazos bilaterales de la embajada de Rusia en Corea del Norte.

EL PROGRAMA NUCLEAR OCUPA TODA LA AGENDA:

Rusia formaba parte de las conversaciones a seis bandas para el proceso de desnuclearización de Corea del Norte (las dos Coreas, EU, Rusia, Japón y China) que comenzaron en 2003 (y duraron hasta 2009), en respuesta a la retirada de Pionyang del Tratado de No Proliferación ese año.

Putin, que volvió a la Presidencia de Rusia en 2012 tras ejercer de primer ministro desde 2008, ha apoyado las sanciones a Corea del Norte porque insiste en la desnuclearización de la península coreana, pero al mismo tiempo ha advertido de que el aislamiento de ese régimen es contraproducente y ha abogado por que se ofrezcan a Kim Yong-un garantías y algunas señales de reciprocidad.

KIM JONG-UN:

En mayo de 2018 el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, invita en Pionyang a Kim a visitar Rusia por invitación de Putin. Este jueves se materializará la primera cumbre entre ambos en Vladivostok, pocos meses después del fracaso del encuentro de Hanói entre el líder norcoreano y el presidente de EU, Donald Trump. El tema central de su reunión será el de la desnuclearización.