La pedrada

Tere Gómez
Una mejor manera de vivir
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En ésta oportunidad, les narraré una historia que, dé para pensar … Iba por la carretera un joven, conduciendo su moderno y valioso automóvil. Cuando de pronto sintió un fuerte golpe en uno de los costados de su flamante auto. Por allí se divisaban unas casas cercanas y dedujo que, por ahí pudo venir el piedrazo. Retrocedió a toda velocidad al lugar de donde sintió aquel golpe. Salió velozmente de su auto, agarrando por las ropas a un muchacho de por allí cerca. Lo retó como él quiso, enfurecido casi botando humo, continuaba gritándole y diciendo mil cosas: -¡Es un auto nuevo y esa piedra que lanzaste te va a costar muy caro! El muchacho decía:… ¡Señor, señor lo siento! “No sé que hacer”, suplicaba. Le lancé la piedra, porque nadie se detenía. A la vez que las lágrimas corrían por sus mejillas, con sus sucias manitos señalaba a corta distancia un bulto que yacía en el suelo, al lado de una estropeada silla de ruedas. -Señor, yo no lo puedo levantar, es mi hermano y al recorrer el camino cayó al suelo. ¿Puede usted, por favor ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado y pesa mucho para mi……. soy muy pequeño. Visíblemente impactado por las palabras del muchacho, el jóven tragó grueso nudo que se habìa formado en su garganta. Muy emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al niño del suelo, lo sentó nuevamente en su silla, sacó su pañuelo de seda para limpiarlo un poco. Luego de verificar que se encontraba bien, miró al muchacho y este le dió las gracias con una sonrisa cargada de ternura. Agregando luego: Dios lo bendiga señor y muchas gracias. El hombre viò como se alejaba el muchacho, empujando trabajósamente la vieja y pesada silla de ruedas de su hermanito, hasta llegar a su humilde casita. El joven del auto, aun no ha reparado la puerta dañada, manteniendo la hendidura que le hizo la piedra, para recordarle el no ir por la vida tan distraido y tan de prisa, que alguien tenga que lanzarle una piedra para que preste atención. Dios, normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos una piedra a ver si le prestamos atención. – Tu Mundo es como tú eres, obsérvate y compruébalo y cuando lo aceptes…busca el cambio.

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