Festivales culturales: patrimonio intangible de las ciudades

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Festivales culturales: patrimonio intangible de las ciudades

Rafael Andrade Torres
Catedrático universitario

Los eventos culturales masivos son exactamente eso: celebraciones multitudinarias organizadas que generan un impacto en la ciudad que los produce con el fin que la ciudadanía los adopte como propios.
ICOMOS y la UNESCO coinciden en que el patrimonio material e inmaterial están unidos y que el patrimonio intangible está constituido por aquella parte invisible que reside en el espíritu mismo de las culturas. De esta forma, cuando los festivales y eventos culturales son adoptados por las ciudades, pasan a ser parte de su patrimonio intangible. Por esto su producción debe ser muy bien cuidada.
Ahora bien, ¿qué es un Festival Cultural?
Frecuentemente se confunde el concepto de Festival Cultural con el de feria comercial. La diferencia es obvia. En los hechos, se ha confundido uno con la otra y ello en detrimento de las actividades culturales, ya que se pretende tener grandes multitudes cuando uno de los objetivos de los Festivales es la formación de público y del público.
Los Festivales Culturales deben destacarse por la presentación de artistas y producciones independientes: aquellos por los que la población en general no pagaría por verlos pero que amplían el panorama de dicha población. Los Festivales Culturales son “una inversión obligada del estado”.
En cambio, las Ferias comerciales son “un negocio de particulares” y se destacan por la presentación de artistas famosos de la radio y la televisión por las que la gente normalmente paga por verlos.
Y esto, sin embargo, no obsta para que en un Festival Cultural se presente un artista comercial para darle universalidad o en una feria se presente, por ejemplo, una sinfónica.
Con todo, a nivel nacional, en la última década, los gobiernos de los tres niveles han optado por sustituir la “formación de público” con artistas independientes (que atraen en un principio grandes masas) con eventos masivos de “grandes artistas” de la radio y la televisión comercial con tal de tener “plazas llenas” y el ¿“agradecimiento de su pueblo”? dilapidando el dinero que debe destinarse a la cultura en artistas de plástico.
¿De qué sirve un Festival Cultural?
Está comprobado el enorme beneficio que trae a la población en general el tener acceso a actividades y propuestas culturales de alto nivel que, de no ser patrocinadas por el estado, el ciudadano común no podría disfrutarlas, ya sea por lo que costaría la entrada o porque simplemente no pagaría por verlas ya que no encuentra los artistas que le “llaman la atención”.
Es también por esto que en un Festival Cultural se debe dar cabida a todas las expresiones y se tenga la obligación de colocar a creadores de talla nacional e internacional que, de otra manera, no vendrían a la ciudad por el alto costo que representan sus espectáculos pero que son la única manera de hacer un festival atractivo para la ciudadanía.
Realizar actividades culturales de alto nivel es un factor que distingue a las grandes ciudades (y grandes no por el tamaño) de las que se quedan estancadas en su desarrollo.
Por esta y otras razones, cosmópolis como México, León, Guadalajara, Monterrey, Guanajuato, San Luis Potosí, Saltillo, Veracruz, Mazatlán (por mencionar algunas de nuestro país) y Nueva York, Montreal, París, Ámsterdam hacen no uno sino varios festivales al año, convirtiéndose así en importantes destinos de turismo cultural.
Realizar Festividades Culturales trae, entre otros, los siguientes beneficios: es uno de los medios más eficaces de prevención ante la problemática socio económica que nos aqueja convirtiéndose, entonces, el Arte en UN medio no sólo de entretenimiento sino en EL medio con el cual se amplían los horizontes de la gente que se deja atrapar por él y que, por razones económicas, están normalmente marginados a lo que ofrecen los medios comerciales como el radio y la televisión.
Convocar a una población en torno a un evento cultural es sumamente benéfico para la salud, la comunicación y el encuentro de dicha población. Está comprobado que es una herramienta en contra de la delincuencia.
Los Festivales bien realizados y de calidad, proyectan a la comunidad a otros ámbitos y convocan públicos de otras entidades, generan derrama económica y empleo local, enriquecen el ámbito cultural y social de las comunidades dando bienestar a sus pobladores. Eventos de alta calidad bien manejados se convierten en un gran capital político y demuestran no solamente la capacidad sino la visión de los gobernantes.
Es un reto para los futuros gobiernos (emanados de la izquierda, donde se supone está lo mejor de la intelectualidad mexicana) revertir la tendencia que comentamos al principio: acabar con los actos masivos de plazas llenas con artistas comerciales e iniciar un trabajo profundo de promover artistas independientes que produzcan obras que inviten a pensar, a ser críticos, analíticos.
Los “Ángeles Azules”, “La diosa de la cumbia” y demás “sinfónicos” no son, definitivamente, eventos culturales. No es lo mismo lo que toca la Santanera a lo que toca “La Escandalera”, las cumbias de los Askis a las cumbias de “Gato Negro”, el rock del “Tri” al de los [email protected] del Máiz , por ejemplo.
Es un reto mayúsculo para la mayoría de los gobiernos de provincia, (no así para los de CDMX, Guanajuato, Papantla y otros que están acostumbrados a festivales de calidad y a los artistas independientes). Recomponer los festivales significará, en un principio, encontrarse con butacas vacías. Pero poco a poco se irán llenando hasta convertirse en plazas llenas.

 

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