Se viste Tiger de gloria

Agencia Reforma

Quince años después Tiger Woods volvió a rugir en Augusta. Hace unos meses, el Tigre no sabía si volvería a jugar el deporte de sus amores por las cirugías y lesiones en la espalda. Hoy con las lágrimas a punto de desbordarse llegó al green del 18 para cerrar la hazaña con dos golpes de ventaja sobre el resto y con un putt de poco más de un pie alzó la bola, los brazos y los gritos de la galería y se enfundó en un abrazo con su caddie.
De rojo su mamá, sus hijos (que por primera vez lo vieron triunfar en Augusta) y su novia festejaron a Tiger, quien alcanzó su quinto Masters y su Major número 15 en su carrera (el último fue en 2008 en el US Open).
El jueves, aunque estaba dentro de los mejores 15, todavía estaba lejos, pero el Tigre fue paciente y su ronda de 70 golpes (-2) indicaba que el saco verde estaba en el horizonte, pues en tres de sus cuatro victorias previas en el Masters ese había sido su score al final de los primeros 18 hoyos.
El viernes comenzó su ascenso y se quedó a sólo un golpe del coliderato en Augusta. El sábado la historia no fue muy diferente y a dos golpes del italiano Francesco Molinari, en el segundo lugar, se fue a dormir. Tiger hizo un mejor papel que el italiano en los primeros 9 hoyos del domingo y le recortó un golpe, pero mientras iban en la bandera 12 vieron como Xander Schauffele se colocaba en la punta con un birdie, un hoyo más adelante. Más tarde, apareció otro rival pero lo venció.